{"id":280,"date":"2020-10-27T14:23:33","date_gmt":"2020-10-27T14:23:33","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.sld.cu\/carlosjfinlay\/?page_id=280"},"modified":"2020-11-17T17:02:17","modified_gmt":"2020-11-17T17:02:17","slug":"comisiones-medicas-creadas-por-estados-unidos","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/blogs.sld.cu\/carlosjfinlay\/comprobacion-de-la-teoria\/comisiones-medicas-creadas-por-estados-unidos\/","title":{"rendered":"Comisiones M\u00e9dicas creadas por Estados Unidos"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"http:\/\/blogs.sld.cu\/carlosjfinlay\/files\/2020\/10\/Comisi\u00f3n-M\u00e9dica-Americana.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"  wp-image-382 aligncenter\" src=\"http:\/\/blogs.sld.cu\/carlosjfinlay\/files\/2020\/10\/Comisi\u00f3n-M\u00e9dica-Americana.jpg\" alt=\"Comisi\u00f3n M\u00e9dica Americana\" width=\"317\" height=\"323\" \/><\/a><\/strong><\/p>\n<p><strong>Las Comisiones M\u00e9dicas Americanas<\/strong>.<\/p>\n<p>Por: DrC: Enrique Ram\u00f3n Beldarra\u00edn Chaple y Lic. Jos\u00e9 Antonio L\u00f3pez Espinosa.<\/p>\n<p>En 1879 el Cirujano General del Ej\u00e9rcito de los Estados Unidos nombr\u00f3 la primera comisi\u00f3n para el estudio de la fiebre amarilla, que se desplaz\u00f3 hacia Cuba para iniciar los estudios sobre la enfermedad.<\/p>\n<p>Finlay fue nombrado asesor de esa comisi\u00f3n, pues ya en esa \u00e9poca se conoc\u00eda su inter\u00e9s por la enfermedad y los numerosos estudios que hab\u00eda realizado sobre ella. Este cargo le permiti\u00f3 trabajar con el bacteri\u00f3logo norteamericano George M. Sternberg y con el cl\u00ednico y pat\u00f3logo cubano profesor en Filadelfia Juan Guiteras Gener, m\u00e1s tarde gloria del sanitarismo cubano.<\/p>\n<p>Con este grupo tuvo la oportunidad de estudiar de modo integral la enfermedad: la cl\u00ednica, la bacteriolog\u00eda, la anatom\u00eda patol\u00f3gica y la epidemiolog\u00eda. Si bien con estos trabajos la comisi\u00f3n no pudo llegar a conclusiones definitivas, Finlay s\u00ed obtuvo un provecho incalculable, al profundizar enormemente en el conocimiento de la entidad nosol\u00f3gica, lo cual le posibilit\u00f3 pensar que &#8220;en el aire deb\u00eda encontrarse un agente capaz de transmitir la enfermedad&#8221;, incluido en la conclusi\u00f3n final. Sobre esta idea continu\u00f3 su trabajo y dio forma a su teor\u00eda.<\/p>\n<p>En su camino a la soluci\u00f3n del problema Finlay acumul\u00f3 todos los conocimientos existentes sobre la fiebre amarilla; evalu\u00f3 un sinf\u00edn de posibilidades de transmisi\u00f3n, fue una autoridad incluso en los aspectos de la historia y la bibliograf\u00eda existente sobre la enfermedad. Para llegar a sus conclusiones finales tuvo que estudiar Met\u00f3dica y profundamente Meteorolog\u00eda con el padre jesuita Benito Vi\u00f1es Martorell, para lo que utiliz\u00f3 las instalaciones del Observatorio del Colegio de Bel\u00e9n. Tambi\u00e9n estudi\u00f3 Qu\u00edmica y en el campo de la Patolog\u00eda se hizo un experto en las teor\u00edas miasm\u00e1tica, contagionista y anticontagionista, a las que super\u00f3 en su totalidad.<\/p>\n<p>Con todo ese conocimiento acumulado, fij\u00f3 su atenci\u00f3n en la presencia de mosquitos y su relaci\u00f3n con los brotes de fiebre amarilla y comenz\u00f3 la b\u00fasqueda entre las especies cubanas de una variedad que pudiera ser la causante de la transmisi\u00f3n. Para ello le fue necesario convertirse en entom\u00f3logo de una forma autodidacta con la asesor\u00eda del sabio Felipe Poey y Aloy.<\/p>\n<p>En sus avatares entomol\u00f3gicos estudi\u00f3 unas 600 variedades de mosquitos hasta concluir que s\u00f3lo la hembra del culex mosquito, hoy conocido como Aedes aegypti reun\u00eda las condiciones requeridas para la transmisi\u00f3n de la enfermedad de un sujeto enfermo a otro sano.<\/p>\n<p>En 1887 Paul Gibier present\u00f3 un bacilo que hab\u00eda encontrado en sus estudios en La Habana. Los bacteri\u00f3logos Cornill y Babes describieron una larga relaci\u00f3n de micro organismos encontrados en los vasos distendidos del ri\u00f1\u00f3n y del h\u00edgado en enfermos de fiebre amarilla.<\/p>\n<p>Ese mismo a\u00f1o George M. Sternberg, qui\u00e9n form\u00f3 parte de la primera comisi\u00f3n del ej\u00e9rcito norteamericano para el estudio de la fiebre amarilla, fue comisionado por Stephen Grover Cleveland, Presidente de los Estados Unidos de Am\u00e9rica, para viajar a La Habana y realizar investigaciones sobre los diferentes micro organismos se\u00f1alados como agentes causales. En sus estudios concluy\u00f3 que faltaba la necesaria comprobaci\u00f3n y confirmaci\u00f3n de los mismos, incluso de los que \u00e9l mismo hab\u00eda encontrado y se\u00f1alado antes como los bacilos &#8220;a&#8221; y &#8220;x&#8221;.<\/p>\n<p>Cuando el doctor Sternberg regres\u00f3 por segunda vez a Cuba, Finlay y Delgado hab\u00edan trabajado en el aspecto microbiol\u00f3gico y creyeron tener identificado a un posible agente etiol\u00f3gico que llamaron Micrococcus tetragenus febris flavae. Despu\u00e9s de sus frecuentes reuniones con el bacteri\u00f3logo norteamericano, repitieron las experiencias de \u00e9ste, modificaron los m\u00e9todos que hab\u00edan empleado y fueron los primeros en publicar los resultados donde se conclu\u00eda que dicho germen no era el agente causal, obtenidos por Stenberg, Welch y Kinyong.<\/p>\n<p>En 1897 el bacteri\u00f3logo Giuseppe Sanarelli public\u00f3 el resultado de sus investigaciones sobre la fiebre amarilla, donde report\u00f3 el bacilo icteroides, encontrado en siete de los 12 pacientes estudiados, como el agente causal de la afecci\u00f3n. Otros cient\u00edficos se sumaron y aceptaron estos resultados.<\/p>\n<p>En 1899 los doctores Walter Reed y James Carroll demostraron en Washington la identidad del bacilo icteroides con el bacilo Cholera suis y Ar\u00edstides Agramonte report\u00f3 no haber encontrado a dicho agente en las autopsias que realiz\u00f3 a casos fallecidos por fiebre amarilla, aunque s\u00ed lo hall\u00f3 en tres casos fallecidos por otras causas en La Habana.<\/p>\n<p>Sembrada la duda cient\u00edfica, el entonces Cirujano General del Ej\u00e9rcito de los Estados Unidos, doctor George M. Stemberg, nombr\u00f3 el 24 de mayo de 1900 una comisi\u00f3n para aclarar el asunto, bautizada como la Cuarta Comisi\u00f3n del Ej\u00e9rcito Norteamericano para el Estudio de la Fiebre Amarilla, presidida por el mayor Walter Reed, cirujano del ej\u00e9rcito, pat\u00f3logo y bacteri\u00f3logo, e integrada adem\u00e1s por los doctores James Carroll , bacteri\u00f3logo, Jesse W. Lazear, m\u00e9dico entom\u00f3logo y Ar\u00edstides Agramonte pat\u00f3logo y bacteri\u00f3logo cubano formado en la Universidad de Columbia, Nueva York.<\/p>\n<p>El primer trabajo de esta comisi\u00f3n fue estudiar al bacilo icteroides, cuyos resultados fueron todos negativos, por lo que continu\u00f3 con las mismas lagunas en el conocimiento sobre el agente causal y la transmisi\u00f3n de la enfermedad que cuando arribaron a la isla sus integrantes. Luego de ver otras posibilidades sin \u00e9xito, apelaron como \u00faltimo recurso a realizar una visita a Finlay en agosto de 1900, qui\u00e9n hab\u00eda sido nombrado por el gobierno interventor norteamericano Presidente de la Comisi\u00f3n de Enfermedades Infecciosas.<\/p>\n<p>Con gran generosidad, el sabio le abri\u00f3 sus puertas y les ofreci\u00f3 todos sus conocimientos y les explic\u00f3 el estado en que se encontraban sus investigaciones. Les dio adem\u00e1s ejemplares de huevos y mosquitos criados por \u00e9l para sus experiencias.<\/p>\n<p>En ese momento estaban sin un horizonte claro en su trabajo y decidieron estudiar dos posibilidades que pensaron eran en las que pod\u00edan avanzar: que la enfermedad se transmit\u00eda por contacto personal y por los f\u00f3mites, y la teor\u00eda de Finlay, pero sin muchas esperanzas de que la misma fuera veros\u00edmil.<\/p>\n<p>Pero algunos acontecimientos cambiaron radicalmente los hechos y se inclin\u00f3 la balanza hacia las ideas del sabio cubano: el doctor Carroll, qui\u00e9n se hab\u00eda dejado picar por un mosquito infectado, contrajo una forma grave de fiebre amarilla que casi le causa la muerte; el soldado William H. Dean, reci\u00e9n llegado al pa\u00eds y sin haber visitado antes la zona end\u00e9mica de la enfermedad, fue sometido a la picada experimental de un mosquito infectado y reprodujo, cinco d\u00edas despu\u00e9s, una forma grave de la misma y logr\u00f3 sobrevivir; el doctor Lazear muri\u00f3 de la afecci\u00f3n el 25 de septiembre de 1900 a consecuencia de una picadura accidental de un mosquito infectado, mientras las enfermeras que atend\u00edan a los pacientes muy graves rara vez contra\u00edan la enfermedad a pesar de no estar inmunizadas.<\/p>\n<p>Todo esto sucedi\u00f3 en ausencia del jefe de la comisi\u00f3n doctor Walter Reed, quien se encontraba fuera de la isla, en Washington D. C. Ello lo indujo a regresar r\u00e1pidamente y a iniciar el trabajo experimental con voluntarios humanos, seg\u00fan le hab\u00eda sugerido Finlay en su visita que la comisi\u00f3n le realizara. Al efecto escogi\u00f3 como lugar de sus investigaciones la misma finca San Jos\u00e9 de Los Quemados, bautizada con nombre Campamento Lazear, en honor a su compa\u00f1ero desaparecido.<\/p>\n<p>Como estrategia se aislaron a los voluntarios, con los cuales se observ\u00f3 una cuarentena estricta. En el campamento se construyeron dos casetas, en una de las cuales, con mala ventilaci\u00f3n e iluminaci\u00f3n, se introdujeron por un lapso de 20 d\u00edas dos grupos de voluntarios que dorm\u00edan entre las ropas y otros objetos impregnados de excrementos, v\u00f3mitos, sangre y otros f\u00f3mites provenientes de pacientes que hab\u00edan muerto de fiebre amarilla. Los dos grupos de personas pasaron esta prueba sin contraer la fiebre amarilla.<\/p>\n<p>En la otra caseta, bien iluminada y ventilada, estuvieron otros dos grupos separados por una tela met\u00e1lica. A los miembros de uno de ellos se dejaron picar por mosquitos, y a los del otro grupo que estaban en las mismas condiciones se protegieron cuidadosamente de los vectores.<\/p>\n<p>El 8 de diciembre, el soldado John Kissinger, el primero en ser picado por los mosquitos infectados, present\u00f3 manifestaciones t\u00edpicas de fiebre amarilla; pero Reed no confi\u00f3 en el diagn\u00f3stico de los miembros de su comisi\u00f3n, e invit\u00f3 a la comisi\u00f3n auxiliar presidida por Finlay, e integrada adem\u00e1s por los doctores Juan Guiteras Gener, William C. Gorgas y Antonio D\u00edaz Albertini a verificarlo.<\/p>\n<p>El diagn\u00f3stico inicial fue confirmado por ellos. Otros tres voluntarios fueron sometidos a la misma experiencia y uno de ellos contrajo la enfermedad, cuyo diagn\u00f3stico se confirm\u00f3 por las dos comisiones.<\/p>\n<p>Los resultados de los experimentos de la comisi\u00f3n americana fueron expuestos por Reed en su trabajo La etiolog\u00eda de la fiebre amarilla. Nota preliminar, que ley\u00f3 el 28 de octubre de 1900 en la Asociaci\u00f3n Americana de Salud P\u00fablica, reunida en Indian\u00e1polis. Las conclusiones que dio en ese trabajo fueron:<\/p>\n<p><strong>1ra. <\/strong>La sangre tomada de la circulaci\u00f3n venosa de 18 pacientes con fiebre amarilla vivos, en diferentes d\u00edas de la enfermedad, y estudiados sucesivamente no han dado m\u00e1s que resultados negativos en cuanto se refiere al bacilo icteroides.<\/p>\n<p><strong>2da.<\/strong> El cultivo hecho con sangre y \u00f3rganos de 18 fallecidos por fiebre amarilla ha dado igualmente resultados negativos en lo referente a la presencia de dicho bacilo.<\/p>\n<p><strong>3ra.<\/strong> El bacilo icteroides (Sanarelli) no tiene ninguna relaci\u00f3n causal con la fiebre amarilla y, cuando existe, debe ser considerado como invasor secundario en esa enfermedad.<\/p>\n<p>&#8220;De la segunda parte de nuestros estudios sobre fiebre amarilla, deducimos la conclusi\u00f3n siguiente: el mosquito sirve de hu\u00e9sped intermediario para el par\u00e1sito de la fiebre amarilla y es muy probable que en esta enfermedad se propague solamente por la picadura de este insecto&#8221;.<\/p>\n<p>&#8220;Deseamos aqu\u00ed consignar nuestro agradecimiento sincero al doctor Finlay, qui\u00e9n nos concedi\u00f3 una cort\u00e9s entrevista y coloc\u00f3 gustosamente a nuestra disposici\u00f3n sus diversas publicaciones relacionadas con la fiebre amarilla durante los \u00faltimos 19 a\u00f1os, as\u00ed como tambi\u00e9n por los huevos de la especie de mosquitos con las cuales \u00e9l ha desarrollado sus inoculaciones&#8230; con los mosquitos as\u00ed obtenidos hemos podido realizar nuestros experimentos.&#8221;<\/p>\n<p>Unos meses m\u00e1s tarde, en febrero de 1901, la comisi\u00f3n americana public\u00f3 un segundo informe titulado \u201cLa etiolog\u00eda de la fiebre amarilla\u201d. Nota adicional, publicada en los Estados Unidos sin divulgarse en Cuba.<\/p>\n<p>En el segundo n\u00famero de febrero de 1901, la Revista de Medicina Tropical, fundada por el doctor Diego Tamayo, se public\u00f3 una traducci\u00f3n de ese informe, en el que, aunque se confirm\u00f3 toda la teor\u00eda de Finlay, se le excluy\u00f3 del proceso del descubrimiento y confirmaci\u00f3n, con lo que empez\u00f3 la poca honesta y anti \u00e9tica acci\u00f3n de otorgarse la comisi\u00f3n a s\u00ed misma primero y a Walter Reed despu\u00e9s todo el m\u00e9rito cient\u00edfico de dicho descubrimiento.<\/p>\n<p>Se lleg\u00f3 incluso a presentar este informe en el III Congreso M\u00e9dico Panamericano, celebrado en La Habana entre el 4 y el 7 de febrero de 1901, en el que Reed dio a conocer las conclusiones finales del trabajo de la comisi\u00f3n bajo su mando, en una sesi\u00f3n que presidi\u00f3 el propio Finlay, y en la que se adjudic\u00f3 la exclusividad del descubrimiento.<\/p>\n<p>En este informe de once conclusiones, s\u00f3lo dos difieren de las del maestro cubano; la tercera: &#8221; un per\u00edodo de doce d\u00edas o m\u00e1s parece necesario para que el mosquito infectado sea capaz de transmitir el germen infeccioso&#8221;, sobre lo que Finlay hab\u00eda dicho: &#8220;El mosquito infectado lo es desde el primer d\u00eda volvi\u00e9ndose cada vez m\u00e1s virulento&#8221;, y la oncena conclusi\u00f3n, en la que Reed plante\u00f3 que el germen de la fiebre amarilla pasa a trav\u00e9s de filtros de porcelana. En realidad, los miembros de la comisi\u00f3n de Reed fueron los primeros en hablar de un virus filtrable. Ese hallazgo fue comprobado despu\u00e9s por Parker, Beyer y Photier en Veracruz y por Marchoux, Saliven y Somond en Brasil.<br \/>\nEl tiempo atribuido al per\u00edodo de incubaci\u00f3n de la infecci\u00f3n ha sido la base de la disputa, ya que negaron que Finlay en alg\u00fan momento hubiera podido reproducir la fiebre amarilla de forma experimental pues no conoc\u00eda el per\u00edodo de incubaci\u00f3n extr\u00ednseca del agente causal.<\/p>\n<p>Pero David Hosak dijo en 1814 que &#8220;en cada epidemia de fiebre amarilla que se presenta pasan varios d\u00edas, o sea de 8 a 12 o 14, entre la aparici\u00f3n de los primeros casos y la comunicaci\u00f3n de la enfermedad a otras personas, incluso en el mismo vecindario, y fue Finlay el primero que habl\u00f3 de la incubaci\u00f3n extr\u00ednseca en su trabajo de 1881. En la segunda de las tres condiciones, se refiri\u00f3 a este per\u00edodo: &#8220;Prolongaci\u00f3n de la vida del mosquito entre la picada hecha al enfermo y aquella que ha de producir la enfermedad&#8221;, lo deja sin validez los argumentos te\u00f3ricos de los polemistas.<\/p>\n<p>La comisi\u00f3n americana, que conoci\u00f3 los estudios recientes de Henry R. Carter en 1898, en que coincidi\u00f3 con Hosak, pero m\u00e1s completos, ya que delimit\u00f3 que despu\u00e9s del primer caso de fiebre amarilla, pasaba un per\u00edodo de tiempo antes de que el ambiente se infectara, y a este intervalo inexplicable de tiempo, que calcul\u00f3 entre 10 a 17 d\u00edas, lo llam\u00f3 per\u00edodo de incubaci\u00f3n extr\u00ednseca. Como la comisi\u00f3n conoc\u00eda al agente intermediario, lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que era de 12 a m\u00e1s d\u00edas la duraci\u00f3n del per\u00edodo de incubaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Bauer y Hudson probaron en 1928 que los virus de la fiebre amarilla pueden transmitirse por la picadura de mosquitos durante y despu\u00e9s del 9no d\u00eda. Aragao comprob\u00f3 en 1929 que un grupo de mosquitos era ya infectante cuatro d\u00edas despu\u00e9s de la ingesti\u00f3n del virus y Davis demostr\u00f3 en 1932 que:<br \/>\n<strong>1ro.<\/strong> El per\u00edodo de incubaci\u00f3n de la fiebre amarilla en el mosquito Aedes aegypti fue acortado a elevadas temperaturas y prolongado a bajas temperaturas.<br \/>\n<strong>2do.<\/strong> La capacidad infectante se adquiri\u00f3 despu\u00e9s de cuatro d\u00edas a una temperatura media de 37 grados Celsius; despu\u00e9s de cinco d\u00edas a 36 grados Celsius y despu\u00e9s de seis d\u00edas a 31 grados Celsius&#8221;.<\/p>\n<p>Finlay respondi\u00f3 en 1901 al trabajo de Reed en el III Congreso M\u00e9dico Panamericano: &#8220;La comisi\u00f3n militar ha practicado todas sus experiencias en la estaci\u00f3n del invierno&#8230; mientras que mis experiencias han sido hechas, casi todas, en los meses de verano&#8221;, lo que demuestra el conocimiento que ten\u00eda del asunto.<\/p>\n<p>A partir de estos atropellos en el campo de las ideas, de despojar a un autor de sus investigaciones y de su propiedad intelectual, se inici\u00f3 una batalla en todas las tribunas cient\u00edficas mundiales que trataran sobre la Historia de la Medicina y la Medicina Tropical, por restablecer la verdad y el honor al gran cient\u00edfico que fue Carlos Juan Finlay y Barr\u00e9s, bandera que levantaron en un inicio sus colaboradores m\u00e1s cercanos Claudio delgado, Juan Guiteras, Ar\u00edstides Agramonte, y los dem\u00e1s integrantes de la Escuela Cubana de Sanitaristas creada por el maestro y m\u00e1s adelante seguida por su hijo Carlos Eduardo Finlay Shine, los historiadores m\u00e9dicos Horacio Abascal, C\u00e9sar Rodr\u00edguez Exp\u00f3sito, Saturnino Picaza de la sociedad Cubana de Historia de la Medicina y todos los cient\u00edficos honestos cubanos y del resto del mundo a medida que iban conociendo la verdad.<\/p>\n<p>As\u00ed el XIV Congreso Internacional Historia Medicina, celebrado en Roma-Salerno en 1954, aprob\u00f3 la siguiente moci\u00f3n: &#8220;Solo Carlos J. Finlay, de Cuba, es el \u00fanico y s\u00f3lo a \u00e9l corresponde el descubrimiento del agente transmisor de la fiebre amarilla, y a la aplicaci\u00f3n de su doctrina el saneamiento del tr\u00f3pico&#8221;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las Comisiones M\u00e9dicas Americanas. Por: DrC: Enrique Ram\u00f3n Beldarra\u00edn Chaple y Lic. Jos\u00e9 Antonio L\u00f3pez Espinosa. En 1879 el Cirujano General del Ej\u00e9rcito de los Estados Unidos nombr\u00f3 la primera comisi\u00f3n para el estudio de la fiebre amarilla, que se desplaz\u00f3 hacia Cuba para iniciar los estudios sobre la enfermedad. 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