{"id":318,"date":"2020-10-27T15:50:54","date_gmt":"2020-10-27T15:50:54","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.sld.cu\/carlosjfinlay\/?page_id=318"},"modified":"2021-04-08T16:16:16","modified_gmt":"2021-04-08T16:16:16","slug":"sobre-los-casos-esporadicos-de-fiebre-amarilla","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/blogs.sld.cu\/carlosjfinlay\/publicaciones\/sobre-los-casos-esporadicos-de-fiebre-amarilla\/","title":{"rendered":"Sobre los casos espor\u00e1dicos de Fiebre Amarilla"},"content":{"rendered":"<p><strong>(<a href=\"http:\/\/scielo.sld.cu\/pdf\/his\/n92\/his1192.pdf\">http:\/\/scielo.sld.cu\/pdf\/his\/n92\/his1192.pdf<\/a>)<\/strong><\/p>\n<p><strong>SOBRE LOS CASOS \u201cESPOR\u00c1DICOS\u201d DE FIEBRE AMARILLA<\/strong><\/p>\n<p>Al Dr. Tom\u00e1s Hern\u00e1ndez, de Sagua<\/p>\n<p>Con verdadero placer he le\u00eddo el art\u00edculo que en el n\u00famero 12 del corriente a\u00f1o de la Cr\u00f3nica, publica el distinguido compa\u00f1ero a quien dedico estos p\u00e1rrafos en testimonio del aprecio que hago de sus escritos en los que revela, adem\u00e1s de clara inteligencia, una juiciosa meditaci\u00f3n sobre problemas de trascendental importancia; ejemplo que bien pudieran seguir otros tantos vigorosos intelectos, que permanecen estancados en la desidia tropical o asfixiados por la indiferencia que en este medio ambiente agota todas las iniciativas.<\/p>\n<p>Cuando arranquemos a Cuba el estigma de la fiebre amarilla, habremos convertido a nuestro pa\u00eds en la tierra m\u00e1s saludable del mundo. Y considero un estigma para nosotros su presencia aqu\u00ed, porque tengo la convicci\u00f3n de que \u00a0podr\u00edamos extirparla para siempre con el esfuerzo coordinado y un\u00edsono por parte de todos nosotros; de todos los m\u00e9dicos, al menos de la Isla de Cuba.<\/p>\n<p>Pero esto seguir\u00e1 siendo una quimera, mientras no impere en nuestro pa\u00eds el amor a la justicia, a la honradez, a la verdad; mientras se den casos como el reciente de Uni\u00f3n de Reyes, en que un compa\u00f1ero presta sus servicios a tres o cuatro miembros de una familia, atacados de fiebre amarilla, o lo oculta criminalmente e ignorante no sospecha de lo que se trata, infringiendo ordenanzas sanitarias bien claras y precisas, para que m\u00e1s tarde las influencias y las recomendaciones vengan a declararlo inocente.<\/p>\n<p>Mientras no se exijan responsabilidades a los llamados a implantar y hacer cumplir las medidas profil\u00e1cticas, con pena de cesant\u00eda o a\u00fan mayor si fuera necesario, es balad\u00ed pretender alcanzar otra vez, esa bella etapa de bienestar\u00a0 sanitario que nos legara la primera Intervenci\u00f3n Americana.<\/p>\n<p>Nuestro \u201cmodo de ser\u201d, la falta de valor c\u00edvico, la ineptitud de algunos, la indiferencia de los m\u00e1s, la intrusi\u00f3n de la pol\u00edtica en los asuntos sanitarios; estas son las causas principales que se oponen a que de nuevo desaparezca el germen amarillo de nuestro territorio y no como cree el doctor Hern\u00e1ndez, una fuente a\u00fan desconocida de infecci\u00f3n.<\/p>\n<p>El art\u00edculo a que hago referencia, es sumamente interesante por varios motivos y si el exceso de trabajo que tengo no me lo prohibiera, habr\u00eda de apuntarlos y estudiarlos; pero casi con el pie en la escala del vapor, al partir en cumplimiento de misi\u00f3n honrosa que me ha confiado nuestro actual gobierno, apenas si me basta el tiempo para tratar uno de ellos y hacer un esfuerzo por explicar la presencia de esos casos salteados, que en distritos rurales han aparecido recientemente.<\/p>\n<p>La teor\u00eda que el doctor Hern\u00e1ndez presenta a nuestra consideraci\u00f3n, tuvo su nacimiento hace nada menos que unos cincuenta y pico de a\u00f1os, fue su autor el doctor Louis Daniel Beauperthuy, m\u00e9dico de la Facultad de Par\u00eds y que ejerci\u00f3 su profesi\u00f3n en la Provincia de Cuman\u00e1, en Venezuela.<\/p>\n<p>Tengo pocos datos biogr\u00e1ficos del doctor Beauperthuy, para quien yo reclamo el t\u00edtulo de \u201cabuelo\u201d de la teor\u00eda del mosquito de la fiebre amarilla, ya que todos\u00a0 reconocemos en el doctor Finlay la paternidad de la doctrina moderna. Naci\u00f3 Beauperthuy en 1808, en la isla de Guadalupe y muri\u00f3 en 1871, siendo Director del Hospital de Leprosos de Demerara (Georgetown) Guayana Inglesa.<\/p>\n<p>Sus trabajos deben haber llamado algo la atenci\u00f3n, cuando motivaron el nombramiento del Dr. J. M. Brassac, M\u00e9dico de Primera Clase de la Marina Francesa para que viniera a la Guadalupe a investigar sus pretensiones. De m\u00e1s est\u00e1 decir que el informe del doctor Brassac al \u201cDirecteur de l\u2019Interieur\u201d fue adverso a las opiniones de Beauperthuy.<\/p>\n<p>Es indiscutible que solamente un hombre genial habr\u00eda viajado por los pueblos de Venezuela en el a\u00f1o de 1845, acompa\u00f1ado de microscopio, con el que se entreten\u00eda investigando la piel y las excretas de sus pacientes. Su radio de acci\u00f3n fue muy limitado, merced a la necesidad que ten\u00eda de proveer a una numerosa familia y aunque en 1856 y antes de esa fecha envi\u00f3 varios escritos a la Academia de Ciencias de Par\u00eds, no se extendieron sus relaciones m\u00e1s all\u00e1 de la Isla de Trinidad, la cual visit\u00f3 varias veces y la Guayana colindante a Venezuela. Una feliz casualidad puso en mis manos los documentos que se relacionan con este hombre tan notable cuanto desconocido y el lector habr\u00e1 de perdonar esta digresi\u00f3n del asunto primordial, en obsequio a la memoria de un amante de la Ciencia, que fue v\u00edctima de su celo y su entusiasmo por ella y que ha permanecido, si no ignorado, cuando menos olvidado de todos.<\/p>\n<p>Los puntos de relaci\u00f3n que existen entre las opiniones de Beauperthuy, las emitidas por el doctor Hern\u00e1ndez en su reciente art\u00edculo y la doctrina como hoy la aceptamos todos, ha de apreciarlos el lector al recorrer los p\u00e1rrafos que cito, sin comentarios, para no cansar demasiado su ben\u00e9vola atenci\u00f3n, ni abusar de la bondad del amigo redactor de la Cr\u00f3nica que amablemente me ha prestado sus p\u00e1ginas.<\/p>\n<p><strong>Habla Beaupherthuy en la \u201cGaceta Oficial de Cuman\u00e1\u201d de Mayo de 1853.<\/strong><\/p>\n<p>A la misi\u00f3n que he desempe\u00f1ado (M\u00e9dico Municipal, durante una epidemia de fiebre amarilla, en Cuman\u00e1), traje el fruto de catorce a\u00f1os de observaciones hechas con el microscopio, de las alteraciones de la sangre y de los otros l\u00edquidos de la econom\u00eda animal en las fiebres de todos los tipos.<\/p>\n<p>Estas observaciones hechas en las regiones equinocciales \u00e9 intertropicales, me sirvieron de gran recurso para reconocer la causa de la fiebre amarilla y los medios apropiados para combatir esta terrible enfermedad. En cuanto a mis trabajos sobre la etiolog\u00eda de la fiebre amarilla, me abstendr\u00e9 por ahora de darlos a la publicidad. Mis investigaciones a ese respecto forman parte de un gran trabajo en que los resultados ofrecen hechos tan nuevos y tan alejados de las doctrinas aceptadas, que no debo presentarlos a la publicidad sin aportar en su apoyo las demostraciones evidentes. Por lo dem\u00e1s env\u00edo a la Academia de Par\u00eds, una carta sellada que contiene el resumen de las observaciones que hasta la fecha he recogido y cuyo objeto es asegurar contra toda eventualidad, la prioridad de mis descubrimientos sobre las causas de las \u00a0\u00a0fiebres en general. No puede considerarse a la fiebre amarilla como enfermedad contagiosa. La causa de esta enfermedad se desarrolla en condiciones climat\u00e9ricas que le permiten extenderse de una vez o sucesivamente; estas condiciones son las que favorecen el desarrollo de los mosquitos (insectes tipulaires, naringoines, etc.).<\/p>\n<p>Los mosquitos (tipules) introducen en la piel su \u201cchupador\u201d (sucoir), compuesto de un aguij\u00f3n acanalado, punzante y de dos serruchos laterales, instilan dentro de la piel un licor venenoso que tiene las propiedades del veneno de las serpientes. Reblandece los gl\u00f3bulos de la sangre, determina la ruptura de sus membranas tegumentarias, disuelve la parte parenquimatosa y facilita la mezcla de la materia colorante con el suero. Esta acci\u00f3n disolvente parece facilitar el paso del l\u00edquido sangu\u00edneo \u00a0por el conducto capilar del chupador.<\/p>\n<p>Los agentes de esta infecci\u00f3n (fiebre amarilla) presentan gran n\u00famero de variedades, no siendo todas igualmente da\u00f1inas. La variedad zancudo bobo, de patas rayadas de blanco, es hasta cierto punto la especie dom\u00e9stica. Es la m\u00e1s com\u00fan y su picada es relativamente menos penosa que la de otras especies.<\/p>\n<p>Las playas de las regiones ecuatoriales e intertropicales, est\u00e1n cubiertas por el detritus de plantas marinas, peces, crust\u00e1ceos, moluscos, etc. en los que la acumulaci\u00f3n produce fermentaci\u00f3n muy activa, principalmente en la \u00e9poca del invierno en que la humedad de la estaci\u00f3n forma nuevos elementos propios para la putrefacci\u00f3n. Las ra\u00edces y los troncos de mangle \u00a0y otros \u00e1rboles pel\u00e1gicos se cubren durante la marea alta de capas de materia animal, de mucosidades y de millones de zo\u00f3fitos gelatinosos que en los vastos bancos se extienden por muchas millas sobre la superficie de las olas y se conocen vulgarmente bajo el nombre de agua mala. A la baja marea todas estas substancias gelatinosas adheridas a la corteza de los \u00e1rboles, se desecan y forman una capa que no tarda en corromperse. Los mosquitos que frecuentan los manglares, mantienen su existencia absorbiendo estos l\u00edquidos descompuestos. Puede decirse que accidentalmente es que se sirven de la sangre del hombre para su alimentaci\u00f3n y en este caso, el poder disolvente de los jugos contenidos en estos insectos es tal, que los gl\u00f3bulos de la sangre son reblandecidos y licuados de una manera casi instant\u00e1nea, como lo he observado en el microscopio. \u00bfQu\u00e9 son estas materias pel\u00e1gicas de que se nutren los mosquitos sino substancias pel\u00e1gicas fosforescentes como los despojos de pescados?.\u00bfQu\u00e9 tiene de extra\u00f1o que la instilaci\u00f3n de esas substancias en el hombre, en estado p\u00fatrido, le produzca des\u00f3rdenes muy graves? \u00bfNo ha demostrado M. Magendie que algunas gotas de \u2018agua de pescado podrido\u2019 introducida en la sangre de los animales determinan en pocas horas, s\u00edntomas an\u00e1logos a los del tifus y la fiebre amarilla.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/blogs.sld.cu\/carlosjfinlay\/files\/2020\/10\/Comisi\u00f3n-M\u00e9dica-Americana.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"  wp-image-382 aligncenter\" src=\"http:\/\/blogs.sld.cu\/carlosjfinlay\/files\/2020\/10\/Comisi\u00f3n-M\u00e9dica-Americana.jpg\" alt=\"Comisi\u00f3n M\u00e9dica Americana\" width=\"242\" height=\"247\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong><em>Fig. 10. Sentados los doctores Carlos J. Finlay y Juan Guiteras. De pie de izquierda a derecha los doctores Ar\u00edstides Agramonte, John R.Taylor, Antonio D\u00edaz Albertini, Honor\u00e9 Laine Gareche y Hugo Roberts.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>No es necesario investigar mucho para encontrar por qu\u00e9 el tifus icteroides es tan com\u00fan en la orilla del mar y tan raro al interior del pa\u00eds y en los lugares pocos frecuentados por los mosquitos. Se ha observado en Basse Terre, capital de una de nuestras Antillas, que las epidemias de fiebre amarilla no extienden su influencia perniciosa hasta el barrio de Matouba, situado apenas a una legua de esa ciudad. Hay que convenir en que esta distancia es bien corta para preservar por s\u00ed sola a Matouba contra los supuestos efluvios nocivos exhalados por el litoral y que las corrientes a\u00e9reas, que le sirven de veh\u00edculo, pueden transportarlos en pocos minutos cuando el viento sopla en direcci\u00f3n del Oeste, mientras que este alejamiento de la orilla del mar, es decir, de las localidades habitadas por los mosquitos, es m\u00e1s que suficiente para preservar contra su acci\u00f3n y los graves inconvenientes que ella produce.<\/p>\n<p>Se ha dicho que los efluvios desprendidos de los pantanos ejercen sobre la econom\u00eda animal una influencia m\u00e1s nociva durante la noche, que durante el d\u00eda. \u00bfPor qu\u00e9 raz\u00f3n ser\u00e1 eso as\u00ed?. \u00bfNo son al contrario m\u00e1s abundantes esos efluvios durante la permanencia del sol sobre el horizonte?\u00bfNo es el agente m\u00e1s activo de la descomposici\u00f3n de las materias animales y vegetales y de la formaci\u00f3n de gases que se escapan?. Es esta una explicaci\u00f3n poco satisfactoria, la inocuidad de los efluvios durante el d\u00eda, cuando son m\u00e1s abundantes&#8230;..\u201d<\/p>\n<p><strong>Hablando de la <em>Fiebre <\/em>dice Beauperthuy:<\/strong><\/p>\n<p>\u201cLas fiebres remitentes, intermitentes y perniciosas as\u00ed como la fiebre amarilla, el c\u00f3lera morbo y los accidentes causados por las serpientes y otros animales venenosos, reconocen por causa un virus animal o vegeto animal en el cual, la introducci\u00f3n en el organismo humano se hace por inoculaci\u00f3n. Los l\u00edquidos o virus inoculados, despu\u00e9s de un per\u00edodo de incubaci\u00f3n m\u00e1s o menos largo, determinan los s\u00edntomas nerviosos al principio y m\u00e1s tarde una infecci\u00f3n p\u00fatrida de la sangre y de los l\u00edquidos de la econom\u00eda, causando trastornos de la circulaci\u00f3n, respiraci\u00f3n, digesti\u00f3n y todas las otras funciones.<\/p>\n<p>Las fiebres intermitentes son graves en proporci\u00f3n con el desarrollo de estos mosquitos y estas fiebres desaparecen o pierden mucho de su intensidad en las selvas que por motivos de su altura (altitudes), mantienen pocos de estos insectos.<\/p>\n<p>Los indios para protegerse de las fiebres emplean ciertos preservativos y los que habitan los valles malsanos, colocan braseros encendidos a la entrada de sus chozas durante la noche. Este m\u00e9todo es muy eficaz para cazar los mosquitos.<\/p>\n<p>De todos los medios que emplean para preservarse de la acci\u00f3n enervante que produce las picadas de los mosquitos el m\u00e1s eficaz es el que usan los indios que consiste en frotarse la piel con substancias oleaginosas.<\/p>\n<p>La expresi\u00f3n \u201cserpientes aladas\u201d que emple\u00f3 Herodoto, es bien aplicable a los mosquitos y a la acci\u00f3n de sus picadas sobre la econom\u00eda humana. <strong>Hablando de miasmas, emanaciones pestilenciales, etc., dice:<\/strong><\/p>\n<p>La ausencia de mosquitos durante el invierno explica porque no son peligrosas las cercan\u00edas de los pantanos durante esta estaci\u00f3n. Los inmensos pantanos del Norte de Europa no son malsanos por esta raz\u00f3n. Los pantanos no comunican a la atm\u00f3sfera m\u00e1s que la humedad y la peque\u00f1a cantidad de hidr\u00f3geno que exhalan no producen en el hombre ninguna indisposici\u00f3n en las regiones ecuatoriales e intertropicales afamadas por su insalubridad. No es solamente la corrupci\u00f3n de las aguas lo que las hace insalubres, sino la presencia de los mosquitos.<\/p>\n<p>Durante la estaci\u00f3n de la seca, desfavorable a los mosquitos, las fiebres cesan en el Senegal, en los llanos de Apure, de Caracas y de la Guayana. Hacen estrago durante la estaci\u00f3n de las lluvias que es la de producci\u00f3n de mosquitos.<\/p>\n<p>Las afecciones que ocasionan adquieren mayor gravedad porque los mosquitos pululan en las aguas estancadas y corrompidas.\u201d<\/p>\n<p>Como se desprende de la lectura de esos p\u00e1rrafos, Beauperthuy cre\u00eda en la inoculaci\u00f3n de la fiebre amarilla y del paludismo por los mosquitos, pero de acuerdo con los conocimientos de su \u00e9poca, pens\u00f3 que el virus o germen lo obten\u00edan de substancias putrefactas de los pantanos.<\/p>\n<p>Hoy el doctor Hern\u00e1ndez sospecha que el mosquito puede adquirir el germen de la infecci\u00f3n amarilla de alg\u00fan \u201cfoco tel\u00farico\u201d desconocido.<\/p>\n<p>Ambas teor\u00edas, casi id\u00e9nticas, son insostenibles en presencia de los hechos conocidos y me esforzar\u00e9 en convencer al distinguido compa\u00f1ero de su error.<\/p>\n<p>Como todos sabemos es la hembra del mosquito, la que chupa la sangre, es decir, la que pica al hombre y a los animales, tan pronto como es fecundada por el macho: solamente en la imposibilidad de conseguir sangre, es que la hembra se alimenta de otros l\u00edquidos y libre, en la Naturaleza, es casi seguro que no absorbe otra cosa m\u00e1s que sangre, ya sea del hombre o de los animales m\u00e1s peque\u00f1os, aves, p\u00e1jaros, etc. Todo indica, pues, que no puede infectarse m\u00e1s que de esa manera y desde luego solamente cuando pique a un enfermo de fiebre amarilla. Adem\u00e1s, es necesario que la picada se verifique dentro de los tres primeros d\u00edas de la enfermedad, como se ha demostrado en los casos experimentales de las Comisiones americanas en Cuba y M\u00e9xico, primero y en los de la francesa e inglesa despu\u00e9s en el Brasil.<\/p>\n<p>Hay un error en el escrito del doctor Hern\u00e1ndez que, basado en \u00e9l, da lugar a deducciones igualmente err\u00f3neas; consiste en presumir que el <em>Stegomya <\/em>es la \u00fanica especie de mosquito que resiste doce d\u00edas de vida. Es un hecho que todas las variedades de mosquito viven mucho m\u00e1s de doce d\u00edas; algunos individuos, hasta meses enteros, del oto\u00f1o a la primavera, como sucede en los pa\u00edses septentrionales, pues de otra manera no podr\u00edan perpetuarse la especie despu\u00e9s de los crudos inviernos de esas regiones.<\/p>\n<p>Hasta aqu\u00ed de hechos biol\u00f3gicos conocidos y que se oponen a la teor\u00eda de Beauperthuy-Hern\u00e1ndez, de las fuentes tel\u00faricas de infecci\u00f3n icteroides.<\/p>\n<p>Siguiendo otro orden de ideas, tampoco es admisible la existencia de esos sitios desconocidos donde el mosquito pueda infectarse. Si como sostiene el doctor Hern\u00e1ndez y es admitido por todos, La Habana ha sido siempre el foco end\u00e9mico de Cuba, all\u00ed, como asegura el doctor Hern\u00e1ndez, deben estar esos puntos X tan peligrosos; pero es el hecho que los casos que han llamado su atenci\u00f3n, son precisamente casos \u201cespor\u00e1dicos\u201d aislados y en el campo, pues en La Habana no se ha infectado un solo individuo en lo que va de este a\u00f1o y es bien f\u00e1cil trazar el origen de las epidemias anteriores; la de 1905 de New Orle\u00e1ns y la de 1906 por la reinfecci\u00f3n de esta ciudad debido a casos que vinieron del campo.<\/p>\n<p>Si en La Habana existieron esos focos ocultos espor\u00e1dicos, \u00bfc\u00f3mo explicar ese per\u00edodo de indemnidad de 1901 a 1905 en que a pesar de que nos llegaron numerosos casos de M\u00e9xico, Sur y Centro Am\u00e9rica no hubo infecci\u00f3n alguna en toda la Rep\u00fablica?<\/p>\n<p>Los casos de Uni\u00f3n de Reyes, Cruces, Nueva Paz, San Nicol\u00e1s, etc. no han sido importados; fueron casos secundarios a otros anteriores que a su vez fueron o no conocidos de las autoridades. Hoy no aceptamos un per\u00edodo de incubaci\u00f3n mayor de seis d\u00edas para casos de fiebre amarilla y los individuos que han llegado a Cuba de puertos infectados sufren una cuarentena de acuerdo con ese dato etiol\u00f3gico. Adem\u00e1s, no s\u00e9 qu\u00e9 ninguno de los casos en cuesti\u00f3n haya tenido lugar en individuos procedentes de esos infestados.<\/p>\n<p>Tampoco es posible admitir el argumento hipot\u00e9tico del doctor Hern\u00e1ndez, de la generaci\u00f3n espont\u00e1nea en el hombre, del veneno amarillo; errado tambi\u00e9n est\u00e1 al declarar esto posible en el virus r\u00e1bico, respecto al perro. La Ciencia no admite hoy la \u201cgeneraci\u00f3n espont\u00e1nea\u201d y \u00e9sta no existe respecto a la rabia como no existe respecto a ninguna otra enfermedad que sea debida a g\u00e9rmenes o toxinas.<\/p>\n<p>Finalmente, no es posible aceptar la teor\u00eda Beauperthuy-Hern\u00e1ndez, porque el estudio de otras enfermedades, que tambi\u00e9n se transmiten por insectos, ha demostrado que estos obtienen su infecci\u00f3n directamente del individuo atacado y no de una fuente intermedia o ajena al enfermo, como lo ser\u00edan los puntos X del doctor Hern\u00e1ndez. La filariasis, fiebre recurrente, mal del sue\u00f1o, paludismo, etc. todos son ejemplos de lo que dejo anotado.<\/p>\n<p>Declarada inaceptable como lo he hecho, la teor\u00eda ingeniosa de Beauperthuy y Hern\u00e1ndez, perm\u00edtaseme hacer una tentativa para explicar, basado en la doctrina moderna, el origen o la existencia de esos casos \u201cespor\u00e1dicos\u201d del campo que tan justamente han llamado su atenci\u00f3n y motivado el interesante art\u00edculo del doctor Hern\u00e1ndez, as\u00ed como las dudas que en la mente de muchos compa\u00f1eros se presentan.<\/p>\n<p>En primer lugar no ha sido nunca posible descubrir el primer caso de fiebre amarilla, cuando se ha obtenido conocimiento de la presencia de ese azote en una localidad; de manera que cuando se implantan los m\u00e9todos profil\u00e1cticos, el n\u00famero de mosquitos infestados es mucho mayor y m\u00e1s diseminado que lo que las autoridades sanitarias pueden alcanzar y los focos de infecci\u00f3n son tambi\u00e9n m\u00e1s numerosos; esto da por resultado, que la destrucci\u00f3n de mosquitos infestados no sea completa y que se extinga la epidemia en pocas semanas, es muy posible que hayan escapado con vida mosquitos infestados (desde luego infectantes) en algunas casas de la localidad. Si esto tiene lugar en los pueblos de campo, donde la poblaci\u00f3n inmune es mayor que la susceptible a la fiebre amarilla, es f\u00e1cil comprender como un mosquito infestado puede sobrevivir muchos d\u00edas, aliment\u00e1ndose de sangre criolla, sin producir un solo caso de fiebre amarilla. Si entonces por casualidad pica a un peninsular, reci\u00e9n llegado; tendremos antes de los seis d\u00edas un caso \u201cespor\u00e1dico\u201d dos o tres meses despu\u00e9s del \u00faltimo caso que se vio en la localidad.<\/p>\n<p>Aparte de esto, es muy probable que padezcan ataques de fiebre amarilla benigna, los ni\u00f1os de familias cubanas; en los cuales pase inadvertida la infecci\u00f3n y as\u00ed mantengan el germen infectante en una localidad, donde predominen los inmunes, durante muchos d\u00edas; pero en este caso, el n\u00famero de mosquitos que se infestan es considerable y dar\u00eda lugar a muchos casos simult\u00e1neos; por esta raz\u00f3n no creo sea \u00e9ste el origen de los casos \u201cespor\u00e1dicos del campo\u201d.<\/p>\n<p>En mi opini\u00f3n, la causa fundamental de esos casos que hemos visto en las cercan\u00edas de La Habana, ha sido la fumigaci\u00f3n incompleta de los focos de infecci\u00f3n, dando lugar a la diseminaci\u00f3n de algunos mosquitos infestados, pocos, sin duda, que han escapado a la imperfecta aplicaci\u00f3n de los m\u00e9todos cul\u00edcidas. Si este solo hecho basta para explicar su existencia. \u00bfPara qu\u00e9 aportar nuevos y desconocidos factores, que s\u00f3lo servir\u00edan para hacer el problema de la total extinci\u00f3n de la fiebre amarilla una tarea irrealizable para el hombre? Tengo el convencimiento que si se llevara a cabo una fumigaci\u00f3n total de esos pueblos, de un extremo al otro, sin perdonar establecimientos ni edificio de ninguna clase, se obtendr\u00eda el resultado que todos deseamos; principalmente si la fumigaci\u00f3n se hace a conciencia, si se emplea la cantidad suficiente de un cul\u00edcida eficaz y se consume este en su totalidad. El descuido de uno de estos detalles, basta para que sea in\u00fatil por completo, si no perniciosa, toda tentativa de fumigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Hace tiempo ya que debi\u00f3 desaparecer otra vez y para siempre de nuestro pa\u00eds, tan bello como desgraciado, la infecci\u00f3n amarilla. As\u00ed como su introducci\u00f3n en 1905 era casi inevitable, por la proximidad y las relaciones \u00edntimas con los puertos del Sur de los Estados Unidos y nos sirve de disculpa para su reinvasi\u00f3n los disturbios pol\u00edticos de 1906, que sumieron al pa\u00eds en el estado lastimoso que atraviesa, hoy, con la potente palanca de la nueva intervenci\u00f3n, debemos cuanto antes esforzarnos por terminar su existencia entre nosotros.<\/p>\n<p>Hemos de esperar mucho de la reorganizaci\u00f3n del servicio Sanitario de la Rep\u00fablica, si la pol\u00edtica no logra introducir su ponzo\u00f1a enervante y destructora, reclamando puestos directores para los ineptos e indiferentes, que deben desempe\u00f1ar \u00fanicamente los aptos y entusiastas por su mejoramiento y prosperidad.<\/p>\n<p>Por mi parte, abrigo la esperanza de que en fecha no muy remota habremos de surgir del desconcierto y letargo en que nos hallamos sumidos, aunque antes de eso tengamos que descender a\u00fan m\u00e1s en la opini\u00f3n de los otros pueblos de la tierra y aumente nuestro descr\u00e9dito y desprestigio, que nuestra situaci\u00f3n geogr\u00e1fica, la proximidad a la gran naci\u00f3n americana, es para m\u00ed garant\u00eda de que no se consumar\u00e1 la descomposici\u00f3n total de nuestra vida moral e intelectual.<\/p>\n<p>Mientras eso ocurre, laboremos todos por alcanzar ese ideal que el doctor Hern\u00e1ndez considera tan ut\u00f3pico; que cada uno de nosotros impulse a medida de sus fuerzas en el sentido de la verdad y del progreso, que sin duda acortaremos este per\u00edodo transitorio y m\u00e1s pronto llegaremos a esa fecha feliz que todos los cubanos honrados anhelamos, para bien de nuestro pa\u00eds y de la Humanidad (Cr\u00f3nica M\u00e9dica Quir\u00fargica Tomo XXXIII. A\u00f1o 1907).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(http:\/\/scielo.sld.cu\/pdf\/his\/n92\/his1192.pdf) SOBRE LOS CASOS \u201cESPOR\u00c1DICOS\u201d DE FIEBRE AMARILLA Al Dr. Tom\u00e1s Hern\u00e1ndez, de Sagua Con verdadero placer he le\u00eddo el art\u00edculo que en el n\u00famero 12 del corriente a\u00f1o de la Cr\u00f3nica, publica el distinguido compa\u00f1ero a quien dedico estos p\u00e1rrafos en testimonio del aprecio que hago de sus escritos en los que revela, adem\u00e1s [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":218,"featured_media":0,"parent":300,"menu_order":4,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"sidebar-content.php","meta":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.sld.cu\/carlosjfinlay\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/318"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.sld.cu\/carlosjfinlay\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.sld.cu\/carlosjfinlay\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.sld.cu\/carlosjfinlay\/wp-json\/wp\/v2\/users\/218"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.sld.cu\/carlosjfinlay\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=318"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/blogs.sld.cu\/carlosjfinlay\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/318\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1112,"href":"https:\/\/blogs.sld.cu\/carlosjfinlay\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/318\/revisions\/1112"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.sld.cu\/carlosjfinlay\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/300"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.sld.cu\/carlosjfinlay\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=318"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}