Elluminate

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Por Marqués

Un provechoso intercambio de experiencias sobre la utilización del sistema Elluminate por parte de especialistas de Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas, Cnicm, y del área de Gestión y Conocimiento de la Organización Panamericana de la Salud, OPS, en Washington, aconteció el lunes 10 de junio en la sala de conferencias de Infomed.

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Ya estamos trabajando fuerte en darle cierto orden al uso del Elluminate. Que existan normas de uso, que respondan a los objetivos de la institución, que nos podamos regir por un calendario y que se tenga en cuenta la seguridad informática. Este elemento es el que más me preocupa pero Alí ha hecho una propuesta que me parece acertada. Vamos a ver como resulta cuando la discutamos y la implementemos.
Cencomed centrará la coordinación del uso del Elluminate y Carlos Alberto es quien está al frente de ello. Ya hay creado un calendario para que no se programen varias actividades en un mismo día y horario pues aun necesitamos probar el uso de varias salas simultánemente.

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demo_header_logo_slice_top1Ayer usamos nuevamente la traducción simultánea en una reunión realizada por Elluminate para el Comité Organizador del Foro Global de Investigación en Salud. A diferencia de la anterior, no usamos el Close Caption. Lo hicimos directo. Habiamos pensado tener al ponente y a la traductora en dos máquinas en el mismo salón con sus microfonos abiertos todo el tiempo (existe esa opción), lo habíamos probado así el día anterior y daba resultado. Eso evitaba que tuvieran que estar pendientes de abirr y cerrar el micrófono. Lo que descubrimos ayer fue que si ambas máquinas están cerca, no se puede hacer eso porque causa ruido, ecos, que imposibilitan la comunicación. Entonces decidimos, sobre la marcha, hacer la traducción cerrando y abriendo los microfonos, y en la parte final de la reunión dejamos solo al micrófono a la traductora. La reunión fluyó con calidad. Pero esto es algo en lo que tenemos que ganar experiencia e ir anotando todo lo que aprendemos en la práctica. Se hace indispensable una lectura cuidadosa de las ayudas del Elluminate y de un entrenamiento serio para este tipo de actividad que ya requiere de mayores demandas. Se nos avecinan reuniones complejas, congresos, quizá en más de dos idiomas y hay que ganar en dominio de la plataforma.

En la segunda semana se septiembre debemos hacer un taller para cubrir estas necesidades (Cencomed y Traducción)

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Ayer hicimos una reunión con parte del comite organizador del Foro mundial para la investigación en salud, y por primera vez usamos de forma premeditada y planificada con antelación la traducción simultánea. Espannol-ingles y viceversa.

Se usó para ello la opción del Close caption (CC)que brinda el Elluminate. Las personas hablaban y les aparecía una ventanita donde la traductora iba escribiendo simultáneamente la tradución en ambos sentidos. Antes de comenzar la reunion se les explicó a todos de forma concisa como sería el uso del CC.

El resultado fue bueno, se entendió perfectamente y la reunión no perdió su dinámica.  Los novatos con el Elluminate se identificaron enseguida con su uso y con esta peculiar forma de visualizar la traducción.

Tenemos que hacer una prueba haciendo la traducción usando el audio, quizá no sea demorado y la traducción sería mas rica y relajada.

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Estamos en plena era del Elluminate en Infomed. Es una buena herramienta para la comunicación síncrona, pero una herramienta al fin y al cabo. Estamos bajo la subyugación de sus posibilidades. Ya llegará la calma y la forma de usarlo y explotarlo racionalmente.

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Daba clases de Psicología en la Facultad de Ciencias Médicas “Cmdte Manuel Fajardo” y recuerdo que después de mi “encuentro de tercer tipo” con aquel invento, dediqué varios turnos de clases a conversar con mis alumnos sobre el asunto. Estuvimos discutiendo, especulando, intentando en broma predecir el futuro (algunos de esos estudiantes, médicos en la actualidad, habrán visto como sus “visiones futuristas” son hoy pura realidad). Lo cierto es que todo el claustro empezó a observar con cierta intriga cómo después de mis clases, mis alumnos y yo salíamos despavoridos escaleras abajo, cruzábamos corriendo la calle que separa la Facultad del Hospital y ascendíamos jadeantes y veloces los 8 pisos que nos separaban del recien abierto laboratorio de computación. Era una carrera en fuerte lucha por alcanzar algún asiento de los pocos disponibles en aquel entonces en nuestro laboratorio. Allí no había posibilidad de “encuentros”, pero nos sentíamos más cerca de que pudieran ocurrir si dominábamos aquellos aparatos que ahora eran como unas torres verticales y tenían un nombre que me sonaba a sustancia radioactiva: Pentium.

El contagio no se detuvo en mis alumnos, como una buena cepa de la mejor de las gripes, se extendió con rapidez a las profesoras de computación: Elsa y Ester, ellas, hermanas, serias y excépticas al inicio, se enrrolaron, y poco después empezaron un trabajo sistemático de búsqueda de información que mucho nos ayudaría en el futuro.

Las tres decidimos asistir a unos cursos dinámicos que se impartían en Infomed de 6pm a 8pm . Esos cursos fueron una hermosa y eficiente iniciativa. En ellos está el inicio, la génesis de la Alfabetización Informacional. Eran por ciclos y cada día durante una semana se tocaba un tema. Ahora me doy cuenta que Infomed puso al servicio de ese proyecto profesores de lujo: Edita, Rafael, Ileana, Yamila, Bello, Urra se asomaba siempre, preguntaba si entendíamos, explicaba, nos hacía reir, parecía un niño travieso… Unos daban correo, otros, búsquedas, otros Medline específicamente, otros enseñaban a navegar por el Portal.

Entonces le tocó el turno a la clase de Rafael. Sí, Sanabria, nuestro entrañable compañero de Infomed, que fué por años el Jefe del Grupo de Atención a Usuarios. No recuerdo ni una sola palabra de la charla de Sanabria, no recuerdo donde me senté, nada, absolutamente nada. La culpa de eso la tiene algo que Sanabria dijo cuando ya no quedaba casi nadie en el aula, sólo eso recuerdo: “Miren, quiero que vean algo, es una forma de comunicacion que ahora está siendo muy usada en el mundo”…Se acercó e hizo que en una de las máquinas apareciera la pantalla ya antes descrita, el lugar donde las personas “conversaban” a través de la computadora. A pesar del impacto, en menos de 5 minutos le hicimos un millar de preguntas. El las contestó gustozo y equilibrado, como siempre. Me di cuenta que ya Infomed tenía instalado un servidor para ese servicio (supe que se llamaba IRC (de Internet Relay Chat) y que sus especialistas lo conocían y compartían ese saber con nosotros. Buena cosa.

Esa noche, después de lograr conectarme a Infomed, (a veces podía demorar una hora) bajé el programa de IRC del FTP del Portal, y en la madrugada, sin tener idea clara de qué estaba haciendo, lo instalé tratando de recordar los números, las ventanas, las configuraciones que había visto y oído como ráfagas. Quedó perfecto! Me senté despaciosamente en mi silla, dispuesta a ser parte de “aquello”, pero nada ocurrió, no había nadie en la ventana de los nombres, solo yo…. Amanecí sobre mi teclado. Toda la noche esperé en vano por alguien para poder replicar el experimento. Eso me aumentó ciertas dudas que me habían surgido, no estaba segura si ese servicio era de acceso pleno a todos los usuarios de la Red, y confiezo que tuve sentimientos de culpa, porque lo había intentado y sobre todo, porque sabía que lo iba a seguir intentando.

En la noche del siguiente día, volví a mi “guardia” frente a la pantalla, conectaba cada vez que podía y destinaba mis 45 minutos a esperar pacientemente, pero todo era calma…

En la tercera noche, sábado, cerca de las 3 am, medio dormida vi saltar la pantalla y apareció un nombre: “Legolas” . Mi respiración se entrecortó y di un salto, me separé de la pantalla con temor, me parecía estar dentro de una película de ciencia ficción, pero volví corriendo y escribí un Hola! que fue respondido por mi primer amigo de la virtualidad, un niño encantado que estudiaba en la Vocacional Lenin ( hoy es profesor de la Facultad de Matemáticas de la UH, donde se graduó con honores). Fue una amistad a primer teclazo. Preciosa y cómplice, como las buenas amistades. Aprendí mucho con ese niño, eran maratones de madrugadas de fines de semana hablando de Protocolo TCP IP, juegos en red, nuevas versiones del IRC, El sennor de los Anillos, y miles de cosas más, aprendí sobre la adolescencia lo que no me había enseñado mi carrera. Y sobre todo, iba aprendiendo más sobre el IRC, ya le conocía muchos secretos y había arrastrado a las profesoras a las madrugadas de conversación, y al cabo de unos meses, cada noche nos reuníamos en nuestra sala de tertulias, un grupo de amigos fieles, la mayoría nos conocimos en ese “espacio” y teníamos un abanico variado de procedencias, edades, nivel escolary ocupación.

El grupo se fue organizando, empezó a tomar vida propia, las tertulias empezaron a seguir ciertas normas y establecimos un código de conducta, no era hablar por hablar, tratábamos que cada quien hablara de lo que sabía, no niego que mis interveniones eran bien acogidas, pues era la única psicóloga del grupo, pero otros hablaban de aviación, o nutrición, o poesía, y por supuesto, de computación. Nos citábamos en un horario fijo y se daba una charla dos o tres veces por semana. Al ponente le permitían “hablar” sin interrupciones por el resto de los “asistentes” que lo “escuchaba”,  y al final era que hacíamos las preguntas y debatíamos sobre el tema. La mayoría almacenábamos lo dicho en las charlas, se lo enviábamos por correo electrónico a los que no pudieron asistir y en ocasiones lo imprimíamos y releíamos con calma.

Con el paso de los días y las semanas, empezaron a aflorar afectos, sentimientos, la distancia para tener confianza con el otro se acortaba mucho más rápido que en la “vida real” y fuertes lazos de carinno y respeto mantenían al grupo cohesionado, a algunos tan cohesionados que hoy son parejas con frutos. El grupo, sin darnos cuenta había evolucionado, había pasado a ser una comunidad, una comunidad virtual! (Continuará)

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Ayer participé en una reunión virtual de la BVS donde Abel Packer daba una conferencia. Esto pudo llevarse a cabo gracias a que la OPS le está financiando a Infomed 5 salones virtuales de un sistema muy bien hecho, llamado Elluminate, que brinda la posibilidad de la realización de este tipo de reunión, con video, audio y chat incorporado: Todo en uno!

Ver el Elluminate en plena faena me hizo ir atrás, a donde empezó todo esto de mi relación con Infomed. Recordé mucho, y en la medida que iba sumando hechos, acciones y sentimientos a mis recuerdos, me di cuenta que debía compartirlos, porque en cierto punto, dejaban de ser míos para ser parte de la historia de Infomed, quien es en definitiva la protagonista de lo que hoy escribo. Sin la existencia de Infomed nada de esto hubiera sido posible.

Cuando imparto docencia sobre Tecnologías, siempre le cuento a mis alumnos la sensación que me embargó la primera vez que envié y recibí un mensaje eléctronico…fue tremendo, algo que me dejó perpleja, atónita. Esa sensación no es para nada comparable con la que tuve cuando vi por vez primera una comunicación textual en tiempo real a través de una RED. Estoy hablando de la segunda mitad de la década de los 90, Infomed apenas gateaba, y tenía un maravilloso Portal estático al que acudíamos una y otra vez buscando información a velocidades de conexión increiblemente bajas, soportado por un nodo de una capacidad que hoy nos daría lástima. Cuando lográbamos conectarnos por “dial up”, nos concedían 45 minutos y al cabo de ese tiempo el sistema nos desconectaba de forma automática, así se garantizaba que más personas pudieran beneficiarse de los servicios. En esa medida se refleja que desde los comienzos había en Infomed una idea nítida de lo que es una verdadera red.  En mi casa yo tenía lo que pocos, una pc propia, con un DD que no le cabía el programa Harvard Graficc, todo era de palo, lento, terrible (no sufríamos pues aun no teníamos la percepción real de cuan lento era. Imagino que los conductores de los primeros automóviles consideraban toda una hazanna ir por la vía a una velocidad de 40km/h , así me sentí yo en los inicios).

Entonces ocurrió aquella escena, yo parada frente a una “486” mirando cómo un grupo de personas de distintos lugares del planeta, DEL PLA NE TA!! se comunicaban de forma síncrona y fluídamente a través de textos.

No puedo negarlo, tenía una vívida sensación de estar fizgoneando por el huequito de una puerta, pero la emoción no me permitía dejar de mirar aquello. Estaba imantada, pegada, encolada, hipnotizada con lo que estaba viendo. Había una pantalla con dos divisiones principales, la de la derecha decía unos nombres y en la de la izquierda iba apareciendo el texto que cada uno de esos nombres escribía (no es gracia, ahora es muy sencillo explicarles esto, aunque pronto dejará de serlo para los que vienen creciendo). Cuando el que daba la clase o conferencia terminaba algún acápite, yo veía unos símbolos, unas palabras, un lenguaje que no entenía….. después me di cuenta que el resto aplaudía…en vez de poner la palabra “aplausos”, escribían “plash, plash, plash”!!! Y al final hablaban algo de que lo escrito se podía salvar…..

Esa escena cambió mi vida profesional (yo tan psicóloga creyéndome saber de comunicación!), fue una sacudida, un mazazo, un desorden, un caos en las entendederas, qué es lo que va a venir ahora, pero carijo! no acabo de entender eso que ví, y qué pasará con las cartas, con esas de papel, qué haremos con los teléfonos, no, pero esto me gusta más que el teléfono, me da menos pena escribir que hablar. Que susto, que aleteo en mi estómago, que desesperación por volver a sentarme a ver “aquello”, no, no solo quería mirar!, quería ser parte de “aquello” cuanto antes!!!, tenía cosas que decir y muchas ganas de usar aquel invento trastocador de vidas.

Recuerdo esa noche haber malgastado horas intentando explicarle a mi familia lo que había visto, fue absolutamente en vano.(Continuará)