Por dentro

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Siento que andamos en un torbellino. Esta vez no tanto de trabajo, sino de ideas, de cosas por aprender, de avalanchas de información, de prisas por dominar herramientas, de dudas sobre su factibilidad y ajuste a nuestras demandas.

Siento que “sentimos” que estamos cogiendo el impulso para el salto, sospechamos que si no saltamos, el tren no nos dejará, pero nos tocarán los vagones de la zaga, y nosotros queremos hacer el viaje oyendo el atronador sonido de la locomotora. Algunos, incluso, desean tener la suerte de ser los maquinistas…

Siento un silencio de cacerola de leche a punto de hervir, noto la incertidumbre de la tranquilidad del ojo del huracán. Estamos expectantes, cual jiribillas, con el reflejo de búsqueda activado a mil revoluciones por segundo. Andamos correteando en nuestras máquinas, leyendo ávidos, buscando al “escapado”, saltando de la wiki al blog, infoenlazándonos o compartiendo imágenes a velocidad de adolescentes. Hay desorden interno. Mis ideas, nuestras ideas, fluyen, pero no siempre llegan a su destino, son interrumpidas por otras, que se agolpan (como las penas, y por eso, no me matan).

Crisis. Esa es la palabra, en eso estamos, en una de esas que nos dejan extenuados, y al mismo tiempo ligeros. Es un parto, mejor un alumbramiento, con riesgos y temores, que se acallan ante el amor respetuoso por lo que va naciendo.

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GNUtriéndomeTuve la oportunidad de compartir un almuerzo con Richard Stallman durante su reciente visita a La Habana. Fue interesante. Ese encuentro me dejó una foto de recuerdo, una tarjeta con su firma manuscrita, y una verguenza infinita cada vez que mi pc despierta y bostezan las “ventanitas” que abren hacia la nada.

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Hoy por primera vez escribo en el blog. Siempre he estado tentada a hacerlo porque creo que hay mucha experiencia que se nos escapa al no quedar registrada en ningún lugar, pero no me había decidido por pudor… eso de que todos lean lo que escribes me ruboriza un tanto, y no contar con habilidades para la “escritura socializada”, me impedía decidirme. Pero creo que la vida es mucho más fuerte que mis temores y, además, sacando la cuenta, veo que siempre voy a estar ganando, por muy mal que escriba. El solo hecho de sentir esta sensación, este sustico en el estómago por estar iniciando mi primer blog hace que valga la pena hacerlo. Además, aqui podré escribir sobre lo que no sé, sobre lo que sé algo y sobre los tropiezos y aciertos que he tenido en mi trabajo. Compartir todo ello es beneficioso para mi, y creo que cuando pasa el tiempo nos hace mirar lo que hemos andado, incluso, aunque a veces no todos los caminos que hayamos tomado sean los más expeditos. El caso es andar, no detenernos. Y si hay que andar, es mejor hacerlo acompañados.