{"id":1183,"date":"2013-04-27T06:56:52","date_gmt":"2013-04-27T10:56:52","guid":{"rendered":"http:\/\/blogviejo.sld.cu\/stgomles\/?p=1183"},"modified":"2013-04-27T06:56:52","modified_gmt":"2013-04-27T10:56:52","slug":"consejos-de-asclepio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.sld.cu\/stgomles\/2013\/04\/27\/consejos-de-asclepio\/","title":{"rendered":"Consejos de Asclepio"},"content":{"rendered":"<p>\u201c\u00bfQuieres ser m\u00e9dico, hijo m\u00edo?<\/p>\n<p>\u00bfHas pensado bien en lo que ha de ser tu vida? Tendr\u00e1s que renunciar a la vida privada; mientras la mayor\u00eda de los ciudadanos pueden, terminada su tarea, aislarse lejos de los inoportunos, tu puerta quedar\u00e1 siempre abierta a todos; a toda hora del d\u00eda o de la noche vendr\u00e1n a turbar tu descanso, tus placeres, tu meditaci\u00f3n; ya no tendr\u00e1s hora que dedicar a la familia, a la amistad o al estudio; ya no te pertenecer\u00e1s.<\/p>\n<p>Los pobres, acostumbrados a padecer, no te llamar\u00e1n sino en casos de urgencia; pero los ricos te tratar\u00e1n como esclavo encargado de remediar sus excesos; sea porque tengan una indigesti\u00f3n, sea porque est\u00e9n acatarrados; har\u00e1n que te despierten a toda prisa tan pronto como sientan la menor inquietud, pues estiman en much\u00edsimo su persona. Habr\u00e1s de mostrar inter\u00e9s por los detalles m\u00e1s vulgares de su existencia, decidir si han de comer ternera o cordero, si han de andar de tal o cual modo cuando se pasean. No podr\u00e1s ir al teatro, ausentarte de la ciudad, ni estar enfermo; tendr\u00e1s que estar siempre listo para acudir tan pronto como te llame tu amo.<\/p>\n<p>Eras severo en la elecci\u00f3n de tus amigos; buscabas a la sociedad de los hombres de talento, de artistas, de almas delicadas; en adelante, no podr\u00e1s desechar a los fastidiosos, a los escasos de inteligencia, a los despreciables. El malhechor tendr\u00e1 tanto derecho a tu asistencia como el hombre honrado; prolongar\u00e1s vidas nefastas, y el secreto de tu profesi\u00f3n te prohibir\u00e1 impedir cr\u00edmenes de los que ser\u00e1s testigo.<\/p>\n<p>Tienes fe en tu trabajo para conquistarte una reputaci\u00f3n; ten presente que te juzgar\u00e1n, no por tu ciencia, sino por las casualidades del destino, por el corte de tu capa, por la apariencia de tu casa, por el n\u00famero de tus criados, por la atenci\u00f3n que dediques a las charlas y a los gustos de tu clientela. Los habr\u00e1 que desconfiar\u00e1n de ti si no gastas barbas, otros si vienes de Asia; otros si crees en los dioses; otros, si no crees en ellos.<\/p>\n<p>Te gusta la sencillez; habr\u00e1s de adoptar la actitud de un augur. Eres activo, sabes lo que vale el tiempo, no habr\u00e1s de manifestar fastidio ni impaciencia; tendr\u00e1s que soportar relatos que arranquen del principio de los tiempos para explicarte un c\u00f3lico; ociosos te consultar\u00e1n por el solo placer de charlar. Ser\u00e1s el vertedero de sus disgustos, de sus nimias vanidades.<\/p>\n<p>Sientes pasi\u00f3n por la verdad; ya no podr\u00e1s decirla. Tendr\u00e1s que ocultar a algunos la gravedad de su mal; a otros su insignificancia, pues les molestar\u00eda. Habr\u00e1s de ocultar secretos que posees, consentir en parecer burlado, ignorante, c\u00f3mplice.<\/p>\n<p>Aunque la medicina es una ciencia oscura, a quien los esfuerzos de sus fieles van iluminando de siglo en siglo, no te ser\u00e1 permitido dudar nunca, so pena de perder todo cr\u00e9dito. Si no afirmas que conoces la naturaleza de la enfermedad, que posees un remedio infalible para curarla, el vulgo ir\u00e1 a charlatanes que venden la mentira que necesita.<\/p>\n<p>No cuentes con agradecimiento; cuando el enfermo sana, la curaci\u00f3n es debida a su robustez; si muere, t\u00fa eres el que lo ha matado. Mientras est\u00e1 en peligro te trata como un dios, te suplica, te promete, te colma de halagos; no bien est\u00e1 en convalecencia, ya le estorbas, y cuando se trata de pagar los cuidados que le has prodigado, se enfada y te denigra.<\/p>\n<p>Cuanto m\u00e1s ego\u00edstas son los hombres, m\u00e1s solicitud exigen del m\u00e9dico. Cuanto m\u00e1s codiciosos ellos, m\u00e1s desinteresado ha de ser \u00e9l, y los mismos que se burlan de los dioses le confieren el sacerdocio para interesarlo al culto de su sacra persona. La ciudad conf\u00eda en \u00e9l para que remedie los da\u00f1os que ella causa. No cuentes con que ese oficio tan penoso te haga rico; te lo he dicho: es un sacerdocio, y no ser\u00eda decente que produjera ganancias como las que tiene un aceitero o el que vende lana. Te compadezco si sientes af\u00e1n por la belleza; ver\u00e1s lo m\u00e1s feo y repugnante que hay en la especie humana; todos tus sentidos ser\u00e1n maltratados. Habr\u00e1s de pegar tu o\u00eddo contra el sudor de pechos sucios, respirar el olor de m\u00edseras viviendas, los perfumes harto subidos de las cortesanas, palpar tumores, curar llagas verdes de pus, fijar tu mirada y tu olfato en inmundicias, meter el dedo en muchos sitios. Cu\u00e1ntas veces, un d\u00eda hermoso, lleno de sol y perfumado, o bien al salir del teatro, de una pieza de S\u00f3focles, te llamar\u00e1n para un hombre que, molestado por los dolores de vientre, pondr\u00e1 ante tus ojos un bac\u00edn nauseabundo, dici\u00e9ndote satisfecho: \u201cGracias a que he tenido la preocupaci\u00f3n de no tirarlo\u201d. Recuerda, entonces, que habr\u00e1 de parecer que te interese mucho aquella deyecci\u00f3n. Hasta la belleza misma de las mujeres, consuelo del hombre, se desvanecer\u00e1 para ti. Las ver\u00e1s por las ma\u00f1anas desgre\u00f1adas, desencajadas, desprovistas de sus bellos colores y olvidando sobre los muebles parte de sus atractivos. Cesar\u00e1n de ser diosas para convertirse en pobres seres afligidos de miserias sin gracia. Sentir\u00e1s por ellas m\u00e1s compasi\u00f3n que deseos. \u00a1Cu\u00e1ntas veces te asustar\u00e1s al ver un cocodrilo adormecido en el fondo de la fuente de los placeres!<\/p>\n<p>Tu vida transcurrir\u00e1 como la sombra de la muerte, entre el dolor de los cuerpos y de las almas, entre los duelos y la hipocres\u00eda que calcula a la cabecera de los agonizantes; la raza humana es un Prometeo desgarrado por los buitres.<\/p>\n<p>Te ver\u00e1s solo en tus tristezas, solo en tus estudios, solo en medio del ego\u00edsmo humano. Ni siquiera encontrar\u00e1s apoyo entre los m\u00e9dicos, que se hacen sorda guerra por inter\u00e9s o por orgullo. \u00danicamente la conciencia de aliviar males podr\u00e1 sostenerte en tus fatigas. Piensa mientras est\u00e1s a tiempo; pero si indiferente a la fortuna, a los placeres de la juventud; si sabiendo que te ver\u00e1s solo entre las fieras humanas, tienes un alma bastante estoica para satisfacerse con el deber cumplido sin ilusiones; si te juzgas bien pagado con la dicha de una madre, con una cara que te sonr\u00ede porque ya no padece, o con la paz de un moribundo a quien ocultas la llegada de la muerte; si ans\u00edas conocer al hombre, penetrar todo lo tr\u00e1gico de su destino, \u00a1hazte m\u00e9dico, hijo m\u00edo!\u201d<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201c\u00bfQuieres ser m\u00e9dico, hijo m\u00edo? \u00bfHas pensado bien en lo que ha de ser tu vida? 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