Intervención temprana

Intervenir temprano mejora el pronóstico, incluso antes de contar con un diagnóstico definitivo. Un aspecto clave es la comunicación de los signos de alerta a la familia, los profesionales deben:

  1. Explicar que se trata de indicadores de riesgo, no etiquetas diagnósticas, que incluso puede que no esté presente.
  2. Enfatizar el valor preventivo de la evaluación temprana.
  3. Evitar lenguaje alarmista o determinista.
  4. Validar las preocupaciones parentales.

Una comunicación adecuada mejora la adherencia de los padres a la evaluación y por tanto brinda la posibilidad de dar seguimiento al niño y de que la familia comprenda la importancia de hacer lo orientado por el profesional respecto a la adecuada estimulación del niño.

Además de reducir la ansiedad familiar que puede conllevar a una actitud de sobreprotección o lástima, negativa para el desarrollo sano del niño.