
Es importante el registro correcto de los signos de alerta y que quede constancia documentada para la comparación en controles posteriores, lo cual puede hacerse de acuerdo con la relación siguiente:
Hito esperado→Observación→Comparación→Detección de signo de alerta
Digamos por ejemplo que se valora en un niño de 13 meses la posible presencia de signos de alerta y se aprecia lo siguiente:
Área del lenguaje
Hito esperado: palabras con significado alrededor del primer año.
Signo de alerta: ausencia de lenguaje expresivo.
Al compararse lo observado en el niño con su edad se considera signo de alerta la ausencia de lenguaje expresivo. Esto solo puede definirse como alerta porque existe evidencia normada de que dicha habilidad debería aparecer en ese periodo.
Área cognitiva y del juego
Hito: juego simbólico emergente.
Signo de alerta: juego repetitivo, rígido o ausencia de representación simbólica.
La literatura señala que el juego es una expresión directa del desarrollo cognitivo y psicológico típico.
Un principio central es que un mismo comportamiento puede o no ser un signo de alerta dependiendo de la edad. Por ejemplo:
No hablar a los 10 meses→variación normal
No hablar a los 18 – 24 meses→signo de alerta
Esto refuerza la idea de que los signos de alerta no son absolutos, sino dependientes del momento evolutivo definido por los hitos. Puede resumirse así:
- Los hitos describen el desarrollo esperado.
- Los signos de alerta señalan desviaciones relevantes respecto a esos hitos.
- Ambos conceptos son inseparables y juntos conforman el núcleo de la evaluación del desarrollo psicológico en la primera infancia.
- En la literatura científica hay reconocimiento de la presencia de signos de alerta del espectro autista desde el primer año de vida.