Giardiosis

“Ese bicho es lo peor” o “Con ella no hay quien pueda” son solo dos de las frases que se escuchan de algunas personas que se enfrentan en repetidas ocasiones al ataque de un parásito que los estudiosos de la Parasitología han denominado desde hace ya muchos años como: Giardia.

Bajo este nombre se esconde un parásito capaz de atacar a personas de todas las edades y sexo. No es un microorganismo mortal, tampoco una bacteria asesina; es un protozoo, o sea, un organismo unicelular que ocasiona una enfermedad conocida como giardiosis.

La giardiosis es una enfermedad de transmisión digestiva que se adquiere, fundamentalmente, mediante el consumo de agua o alimentos contaminados. También durante la relación sexual bucal anal, el parásito puede pasar de las márgenes del ano de un individuo infectado a la boca de una persona sana. Es posible también el contagio si una persona se lleva a la boca o se traga algo que estuviera previamente en contacto con las materias fecales de una persona infectada por Giardia. Un buen ejemplo de esto es cuando un niño con diarreas por este parásito, contamina un juguete y otro posteriormente se lleva el juguete a la boca. No es inusual que campistas, los bañistas en ríos, lagos y piscinas se infecten al beber aguas contaminadas durante estas actividades.

Ya en el interior del organismo, este parásito busca el intestino delgado y hace de este su nuevo hogar. Allí se adhiere y puede afectar la absorción de nutrientes. Vale aclarar que, aunque todas las personas son susceptibles al ataque de esta parasitosis, son los niños pequeños los más vulnerables. Especialmente, por sus comportamientos gregarios y por no tener aún bien consolidados sus hábitos higiénicos.