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Se encuentra que cetuximab con radiación es inferior al tratamiento convencional en cáncer de orofaringe por VPH

 

Un análisis provisional de los datos de un estudio clínico aleatorizado de pacientes con cáncer de orofaringe por virus del papiloma humano (VPH) encontró que el tratamiento con radioterapia y cetuximab está asociado con peor supervivencia en general sin avance en comparación con el tratamiento convencional con radiación y cisplatino. El estudio fue diseñado para ver si cetuximab con radiación sería menos tóxico que el cisplatino con radiación sin comprometer la supervivencia de los pacientes con este cáncer.

El estudio en fase 3, que terminó la inscripción en 2015, fue financiado por el Instituto Nacional del Cáncer (NCI), parte de los Institutos Nacionales de la Salud, y dirigido por NRG Oncology, parte de la Red Nacional de Estudios Clínicos del NCI.  El comité de seguimiento de datos que supervisó el estudio recomendó publicar los datos después de que un análisis provisional de datos mostró que cetuximab con radiación estaba asociado con una supervivencia inferior en general sin avance, en comparación con cisplatino y radiación. La Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. ha aprobado cetuximab previamente con radiación para pacientes con cáncer de cabeza y cuello, incluyendo cáncer de orofaringe.  Cetuximab con radiación es aceptado como tratamiento convencional, especialmente para pacientes que no pueden tolerar el cisplatino.

“El objetivo de este estudio fue encontrar una alternativa al cisplatino que fuera tan efectiva en controlar el cáncer, pero con menos efectos secundarios”, dijo el doctor Andy Trotti, del Centro Oncológico Moffitt en Tampa, Florida, un investigador principal del estudio. “Nos sorprendió la falta de control del tumor con cetuximab”.

Ha habido mucho interés reciente en la comunidad de investigación clínica de cáncer en la evaluación de la “des-intensificación” de terapias para cánceres que tienen un buen pronóstico, como el cáncer de orofaringe (la parte de la garganta en la parte posterior de la boca, incluyendo el paladar blando, la base de la lengua y las amígdalas) por VPH. El objetivo es mejorar la calidad de vida de los pacientes y reducir los efectos tóxicos a largo plazo sin comprometer la eficacia del tratamiento. El cáncer de orofaringe por VPH es diagnosticado frecuentemente en individuos en los 50 y 60 años, y está asociado con índices altos de supervivencia, lo que proporcionó el incentivo para este estudio. Además, la inicdencia de este tipo de cáncer ha aumentado rápidamente en años recientes en los Estados Unidos.

“Estudios clínicos diseñados para probar estrategias menos tóxicas de tratamiento para los pacientes sin comprometer los beneficios clínicos son un área muy importante de interés para la investigación del NCI y la comunidad de investigación oncológica”, dijo la doctora Shakun Malik, de la División de Tratamiento y Diagnóstico del Cáncer del NCI.

El principal objetivo de este estudio fue determinar si la sustitución de cetuximab en vez de cisplatino con radiación resultaría en una supervivencia comparable en general mientras se reducían los efectos secundarios tóxicos con una mejor calidad de vida a largo plazo. El estudio inscribió a 849 pacientes con cáncer de orofaringe por VPH que fueron asignados aleatoriamente a recibir cetuximab o cisplatino con radiación. El estudio tuvo tres análisis planeados.

El tercer y último análisis, hecho después de una mediana de seguimiento de 4,5 años, encontró que la supervivencia en general en el grupo de cetuximab fue significativamente inferior al grupo de cisplatino.  En general, los índices de sucesos adversos graves (grado de 3-5) fueron similares para los pacientes de ambos grupos. Sin embargo, como lo esperaban los investigadores, los efectos secundarios tóxicos fueron diferentes, con sucesos adversos de toxicidad renal, sordera parcial y supresión de la médula ósea más común en los pacientes del grupo de cisplatino, mientras que la erupción fue más frecuente en el grupo de cetuximab. Todos los pacientes en este estudio habían completado la terapia en el tiempo de este análisis.

“Este estudio es el primer estudio clínico aleatorizado, diseñado específicamente para pacientes con cáncer de orofaringe por VPH, y establece al cisplatino con radiación como norma de tratamiento”, dijo la doctora Maura Gillison, del Centro oncológico MD Anderson de la Universidad de Texas en Houston, la otra investigadora principal del estudio.

Los detalles completos del estudio se presentarán en la sesión plenaria de la Sociedad Americana de Oncología de Radiación (ASTRO) en la Reunión AnualNotificación de salida en San Antonio, Texas, el 22 de octubre a las 2:15 p. m. CT. Los resultados del estudio serán publicados más tarde en una revista evaluada por colegas.

Para más información acerca del estudiohttps://clinicaltrials.gov/ct2/show/NCT01302834

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La dieta vegetariana reducida en grasa ayudaría a prevenir o retrasar el avance del cáncer de próstata, indicó una revisión de estudios.

Una gran cantidad de investigaciones, aunque no todas, sugirió que el consumo de muchas frutas y vegetales podría proteger del cáncer de próstata, mientras que las dietas occidentales, ricas en grasa animal y productos lácteos, aumentarían el riesgo masculino de desarrollar la enfermedad.

En el nuevo estudio, los investigadores analizaron 25 estudios publicados sobre los efectos de la alimentación vegetariana en la aparición o avance de los tumores prostáticos.

La evidencia sugiere que las dietas ricas en fibra, frutas y vegetales, y reducidas en carne y lácteos, ayudarían a luchar contra este cáncer, publicó la revista Nutrition Reviews.

Por ejemplo, varios estudios sobre hombres con cáncer de próstata relacionaron el alto consumo de grasa saturada con un avance más rápido de la enfermedad y un riesgo más alto de muerte. La grasa saturada se encuentra principalmente en los productos animales.

En cambio, algunos estudios pequeños hallaron que la dieta vegetariana, rica en fibra y reducida en grasa, retrasaría el crecimiento y la diseminación de los tumores de próstata tempranos.

Otros estudios mencionaron los beneficios de ciertos componentes de los alimentos vegetarianos, como los antioxidantes o las isoflavonas de la soja.

“Para los hombres con cáncer de próstata, la clave para mejorar la posibilidad de sobrevida es evitar los alimentos ricos en grasa y consumir frutas, vegetales, legumbres y otros alimentos anticancerígenos”, declaró la doctora Susan Berkow, autora principal del estudio.

Berkow trabaja en la George Mason University, en Alexandria, Virginia, y es consultora del Comité de Médicos por la Medicina Responsable, un grupo que promueve la alimentación vegetariana.

El equipo dirigido por Berkow sostiene que la fibra y otros nutrientes en las dietas vegetarianas influirían en el cáncer de próstata, al alterar los niveles de ciertas hormonas que alimentan el desarrollo del tumor, como la testosterona y la insulina.

El equilibrio graso en la dieta de un hombre también puede ser la clave, destacaron los autores.

Algunos estudios hallaron que los ácidos grasos omega 3 ayudarían a controlar el curso del cáncer de próstata. Las grasas omega 3 se encuentran en el aceite de pescado, pero también en algunos vegetales como las semillas de lino y el aceite de canola.

 

FUENTE: Nutrition Reviews, septiembre del 2007

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*LA COMBINACIÓN DE ATEZOLIZUMAB, CARBOPLATINO, NAB-PACLITAXEL PROLONGA LA SSP EN NSCLC

  1. Tomado de: Phase III IMpower131 study showed Genentech’s Tecentriq (atezolizumab) plus chemotherapy (carboplatin and Abraxane) reduced the risk of disease worsening or death in the initial treatment of people with a type of advanced squamous lung cancer [news release]. San Francisco, CA: Genentech; March 19, 2018. https://www.gene.com/media/press-releases/14709/2018-03-19/phase-iii-impower131-study-showed-genent. Accessed March 19, 2018.Tomado : Lung Cancer Advisor . James Nam, PharmD
    20 de marzo de 2018

 

El atezolizumab más carboplatino y nab-paclitaxel de primera línea pueden mejorar la supervivencia libre de progresión (SLP) frente a la quimioterapia sola entre los pacientes con cáncer de pulmón no microcítico (CPCNP) escamoso avanzado, según un comunicado de prensa.

El atezolizumab, un inhibidor de la PD-L1, actualmente está aprobado para el carcinoma urotelial metastásico / irresecable y el CPCNP metastásico con mutaciones de EGFR o ALK refractarias a la quimioterapia basada en platino.

Para el estudio abierto de fase 3 IMpower131 (Identificador ClinicalTrials.gov: NCT02367794), los investigadores asignaron aleatoriamente 1021 pacientes con CPCNP en estadio IV a 1 de 3 brazos del estudio: atezolizumab más carboplatino y paclitaxel (Grupo A), atezolizumab más carboplatino y nab- paclitaxel (Brazo B), o carboplatino y nab-paclitaxel solo (Brazo C, brazo de control).

Todos los pacientes recibieron terapia de inducción durante 4 a 6 ciclos seguidos de monoterapia con atezolizumab de mantenimiento; los pacientes en el brazo de control solo recibieron la mejor atención de apoyo.

El perfil de seguridad de cada agente fue consistente con los reportados previamente; no se informaron nuevos eventos adversos cuando se administraron en combinación.

En el momento del análisis, no hubo mejoras significativas para la supervivencia global. Se presentarán datos y hallazgos más maduros en una próxima conferencia de oncología.

Reference

  1. Phase III IMpower131 study showed Genentech’s Tecentriq (atezolizumab) plus chemotherapy (carboplatin and Abraxane) reduced the risk of disease worsening or death in the initial treatment of people with a type of advanced squamous lung cancer [news release]. San Francisco, CA: Genentech; March 19, 2018. https://www.gene.com/media/press-releases/14709/2018-03-19/phase-iii-impower131-study-showed-genent. Accessed March 19, 2018.

Tomado de: Lung Cancer Advisor . James Nam, PharmD
20 de marzo de 2018

 

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La acupuntura puede reducir el dolor articular causado por los fármacos llamados inhibidores de la aromatasa, de acuerdo con los resultados de un estudio extenso y riguroso sobre este método de tratamiento, en mujeres posmenopáusicas con cáncer de seno en estadio inicial. A fin de reducir el riesgo de recidiva, muchas mujeres que tienen cáncer de seno con receptores de hormonas en estadio inicial, el cual depende del estrógeno para alimentar el crecimiento del tumor, toman inhibidores de la aromatasa después de la cirugía. Estos fármacos, que inhiben la producción de estrógeno, se usan también para prevenir el cáncer de seno en mujeres posmenopáusicas con riesgo elevado de sufrir la enfermedad y para el tratamiento del cáncer metastático de seno con receptores de hormonas. “Alrededor de 50 % de las pacientes que toman estos medicamentos sufren en alguna medida de dolor o rigidez articular, y cerca de la mitad de esas pacientes describen el dolor como intenso”, esto causa que algunas mujeres dejen de tomar los fármacos, dijo la investigadora principal del estudio doctora Dawn Hershman del Centro Médico de la Universidad de Columbia. Los resultados de varios estudios pequeños hacen pensar que la acupuntura podría aliviar el dolor y la rigidez articular causados por los inhibidores de la aromatasa, si bien otros estudios no mostraron ningún beneficio, dijo la doctora Hershman, quien presentó los hallazgos del nuevo estudio el 7 de diciembre en el Simposio sobre Cáncer de Seno de San Antonio. La doctora y sus colegas diseñaron el estudio extenso para obtener respuestas más claras al interrogante de si la acupuntura puede aliviar el dolor relacionado con los inhibidores de la aromatasa. “Si bien es crucial identificar intervenciones para abordar el dolor articular inducido por los inhibidores de la aromatasa, hasta la fecha esto no se ha realizado. Este estudio demostró que, en comparación con los placebos, la acupuntura podría proporcionar una opción duradera y sin fármacos para mejorar los síntomas osteomusculares que sufren estas pacientes”, manifestó la doctora Raquel Reinbolt, una oncóloga especializada en cáncer de seno del Centro Oncológico Integral de la Universidad del Estado de Ohio que no participó en el estudio. “La reducción de los efectos de la toxicidad del fármaco quizá se traduzca en una mejora del cumplimiento [del tratamiento] y, en último término, en una mejora de los desenlaces del cáncer de seno”, expresó la doctora Reinbolt. Además, la acupuntura como tratamiento alternativo o complementario a los analgésicos de venta con receta, conjuntamente con la relación que se establece con el acupunturista, podría ayudar a las pacientes a sentirse más capaces de controlar el dolor articular que puede ocurrir como efecto secundario del tratamiento del cáncer, manifestó la doctora y enfermera profesional Ann O’Mara, jefa de investigación de atención paliativa de la División para la Prevención del Cáncer del NCI. La doctora O’Mara señaló que la solidez principal del estudio es que la investigación se realizó en varios lugares e incluyó muchas pacientes de consultorios oncológicos generales, no solo de centros médicos universitarios. Esto significa que los resultados podrían generalizarse con mayor amplitud a las mujeres de la comunidad. El alivio del dolor continuó después de terminados los tratamientos El estudio fue dirigido por el grupo de estudios clínicos de SWOG financiado por el NCI y se llevó a cabo en 11 centros que participaron en el Programa de Investigación Oncológica Comunitaria del NCI (NCORP). Las 226 mujeres que participaron en el estudio recibieron un inhibidor de la aromatasa de tercera generación —anastrozol (Arimidex®), letrozol (Femara®) o exemestano (Aromasin®)—después de la cirugía para el cáncer de seno en estadio inicial con receptores de hormonas; a todas se las asignó en forma aleatoria a diferentes grupos para recibir acupuntura real, tratamiento simulado de acupuntura (placebo) o ningún tratamiento. En el tratamiento simulado de acupuntura se realizan inserciones superficiales de agujas cortas y finas en puntos en los que usualmente no se aplica la acupuntura. Todos los acupunturistas que participaron en el estudio tenían licencia profesional y recibieron capacitación rigurosa en el propio centro impartida por un acupunturista del equipo del estudio. Se les observó durante todo el estudio para garantizar la calidad de atención. Para participar en el estudio, las mujeres no podían haber recibido opioides o corticosteroides en las últimas 4 semanas, ni ningún otro tipo de tratamiento alternativo o fisioterapia para dolor articular causado por inhibidores de la aromatasa. Cabe destacar, según lo manifestó la doctora Hershman, que 80 % de las pacientes del estudio estaban tomando acetaminofeno o ibuprofeno de venta libre para el alivio del dolor articular sin obtener resultado. Aproximadamente la mitad de las participantes del estudio (110) recibieron inicialmente acupuntura real dos veces a la semana durante 6 semanas primero y, a continuación, sesiones de mantenimiento una vez a la semana durante 6 semanas o más. La otra mitad participó en uno de los dos grupos de control: 59 participantes recibieron tratamiento simulado de acupuntura con la misma pauta de administración del grupo que recibió acupuntura real, las restantes 57 participantes no recibieron tratamiento. La doctora Hershman explicó que el grupo que no recibió tratamiento fue incluido para controlar los posibles beneficios o efectos negativos del tratamiento simulado de acupuntura. Los investigadores del estudio realizaron el seguimiento de las mujeres durante 12 semanas más después de finalizarse los tratamientos. Las pacientes informaron sobre su dolor antes, durante y después del tratamiento mediante varios métodos, por ejemplo con un cuestionario en el que podían indicar una calificación de “el dolor más intenso” en una escala del 0 al 10. Luego de transcurridas 6 semanas, “observamos una media de dos puntos de reducción del dolor más intenso [en el grupo que recibió acupuntura real, en comparación con la calificación del dolor más intenso antes del tratamiento] lo que se trata de una reducción muy significativa”, y estos efectos se mantuvieron después de 12 semanas, dijo la doctora Hershman. Más aún, agregó la doctora Hershman, “incluso a las 24 semanas, las mujeres que recibieron acupuntura real sentían menos dolor en general que las mujeres en los otros dos grupos [de control]”. El principal efecto secundario de la acupuntura real y del tratamiento simulado fue la formación de hematomas leves, y fue más frecuente en el grupo que recibió el tratamiento real que en el grupo que recibió el tratamiento simulado. Las pacientes del grupo de tratamiento simulado y del grupo que no recibió tratamiento notificaron una reducción de una media de aproximadamente un punto en la calificación del dolor más intenso a las 6 semanas. Si bien no es claro por qué se observó también una mejora en los grupos de control, la doctora Hershman explicó que en estudios de control de síntomas en los que los pacientes son observados y evaluados a través del tiempo, los investigadores habitualmente observan una mejora de los síntomas en el grupo de control. Se planifican más investigaciones La doctora Hershman dijo que los nuevos hallazgos deberían hacer que los proveedores de atención médica sugieran más que antes los tratamientos de acupuntura a sus pacientes. “La acupuntura es un método alternativo seguro y eficaz para el control del dolor articular producido por los inhibidores de la aromatasa. Las principales limitaciones de este tratamiento en la actualidad son el costo y la disponibilidad. Esperamos que esta [nueva] información genere más discusión acerca del reembolso [por parte de los seguros médicos] y el acceso al tratamiento”, manifestó la doctora Reinbolt. Una posible limitación del estudio, dijo la doctora O’Mara, es que la mayoría de las participantes (88 %) fueron blancas, a pesar de que se incluyeron pacientes de todos los Estados Unidos. Solamente 5 y 7 % de las participantes fueron negras o asiáticas, respectivamente. Como siempre, todavía quedan algunos interrogantes. “Si la persona comienza a sentir dolor, ¿debería volver [para recibir más sesiones de acupuntura]? ¿Debería continuar, por ejemplo, con tratamientos de una vez a la semana hasta terminar de tomar los inhibidores de la aromatasa?” preguntó la doctora O’Mara. El equipo no tiene planes de responder a estos interrogantes. Sin embargo, la doctora Hershman dijo, “ofrecimos a todas las participantes 10 sesiones de acupuntura al terminar las 24 semanas, independientemente de cuál fuese el grupo en el que habían participado, y realizaremos un análisis por separado para estudiar cuántas pacientes en cada grupo aceptaron la oferta.” El equipo tiene también planes de usar las muestras de tejido que se extrajeron de las pacientes durante el estudio para lograr un mayor conocimiento de las causas de los síntomas articulares causados por los inhibidores de la aromatasa “y de cuál es el mecanismo de la acupuntura que produce el alivio del dolor” dijo la doctora Hershman.

Tomado de: National Cancer Institute