
0 – 12 meses
En el primer año predominan conductas dependientes del adulto. Sin embargo, se observan avances progresivos en la alimentación, la exploración autónoma y las rutinas de sueño, siempre mediadas por el adulto.
12 – 24 meses
El niño comienza a participar activamente en actividades de autocuidado, como alimentarse con ayuda o colaborar en vestirse. Manifiesta deseo de hacer las cosas “solo”, lo que refleja la emergencia de la autonomía.
24 – 36 meses
Hacia los tres años, se consolidan habilidades básicas de autocuidado, control parcial de esfínteres y seguimiento de normas simples. La conducta adaptativa se vuelve más flexible y orientada al contexto social.