
0 – 12 meses
Durante el primer año, el desarrollo socioemocional se caracteriza por la formación del vínculo de apego. Entre los principales hitos destacan la sonrisa social, el reconocimiento de figuras de cuidado, la expresión básica de emociones (placer, malestar, miedo) y la búsqueda activa de interacción social. Hacia el final del primer año, el niño muestra ansiedad ante extraños y utiliza al cuidador como base segura para explorar el entorno.
12 – 24 meses
En el segundo año, se observa un aumento de la autonomía emocional, el reconocimiento del yo y la emergencia de emociones autoevaluativas básicas. El niño comienza a expresar preferencias claras, frustración y conductas oposicionistas iniciales, como parte del proceso de individuación. Aparecen conductas de imitación social y las primeras interacciones con pares, aunque todavía predominan los juegos paralelos.
24 – 36 meses
Entre los dos y tres años se consolidan la empatía incipiente, el reconocimiento emocional en otros y una mayor regulación afectiva, aunque aún limitada. El juego pasa a ser asociativo y comienzan las primeras normas sociales internalizadas. El control de impulsos es aún inmaduro, pero se observan intentos de autorregulación.