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22 de julio de 2021

Comunicado de prensa conjunto
Tokio

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Comité Paralímpico Internacional (IPC) han firmado hoy un acuerdo para colaborar en el fomento de la diversidad y la equidad a través de iniciativas mundiales que promuevan la salud y el deporte para todos, en todas partes.

Los dos asociados colaborarán para mejorar el acceso mundial a servicios de rehabilitación de calidad y a tecnologías de asistencia, como parte de la cobertura sanitaria universal, y para mitigar las desigualdades existentes en el acceso a estos servicios que cambian la vida de las personas, un requisito indispensable para la igualdad de oportunidades y la participación en el deporte de las personas con discapacidad, y en particular de los paralímpicos y los paratletas.

«El deporte y la salud son aliados naturales, con beneficios que se refuerzan mutuamente», dijo el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la OMS. «Además, los Juegos Paralímpicos son un ejemplo inspirador de lo que pueden lograr las personas con discapacidad. Esperamos que esta asociación entre la OMS y el IPC sirva de plataforma para que más personas con discapacidades participen en el deporte, pero también para demostrar por qué es tan importante la cobertura sanitaria universal, que garantiza a todas las personas la atención y las tecnologías que necesitan para desarrollar su potencial.»

Andrew Parsons, Presidente del IPC, declaró: «Esta nueva asociación supondrá un gran beneficio para la sociedad, ya que el deporte es una magnífica herramienta para garantizar que las personas lleven modos de vida sanos y físicamente activos. La asociación del IPC con la OMS va más allá de la promoción de estos modos de vida y pretende poner de relieve el papel que desempeña la tecnología de asistencia en la creación de un mundo inclusivo, especialmente para los más de mil millones de personas con discapacidad.»

El Sr. Parsons y el Dr. Tedros firmaron el memorando de entendimiento en Tokio. Los Juegos Paralímpicos comenzarán el 24 de agosto y concluirán el 5 de septiembre.

La discapacidad es un problema de salud pública mundial, pero su prevalencia es mayor en los países con ingresos más bajos y con un acceso aún menor a la atención de salud y a la tecnología de asistencia. La Organización Mundial de la Salud calcula que alrededor del 15% de la población mundial vive con una discapacidad, cifra que va en aumento como consecuencia de los cambios demográficos, como el envejecimiento de la población, y del incremento de la prevalencia de las enfermedades crónicas en todo el mundo. Solo una de cada dos personas con discapacidad puede permitirse acudir a servicios de atención de salud, incluidos los servicios de rehabilitación, y solo una de cada diez tiene acceso a una tecnología de asistencia que puede cambiar su vida.

La pandemia de COVID-19 ha expuesto a las personas con discapacidad a un mayor riesgo de contraer la COVID-19 y de sufrir un empeoramiento de su salud, ya que la información y la atención de salud no se han proporcionado de una forma que sea fácilmente accesible para ellas.

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Imagen ilustrativa publicada por revista de nanomedicina en México
Imagen ilustrativa publicada por revista de nanomedicina en México Foto: Tomada de Twitter

El Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) y la Universidad de La Habana (UH), firmaron un acuerdo para crear un laboratorio conjunto en Nanobiomedicina, cuya labor estará centrada básicamente en la ejecución de proyectos innovadores vinculados al diseño y obtención de fármacos.

Tras suscribir el documento, que formaliza su constitución, las doctoras Marta Ayala Ávila, miembro del Buró Político del Partido y directora del CIGB, y Miriam Nicado García, rectora de la UH, destacaron que el surgimiento del laboratorio es el resultado de la maduración de investigaciones emprendidas por ambas instituciones y un reflejo de la necesaria integración entre la Universidad y las empresas, a tono a lo estipulado en los lineamientos de la política económica y social del Partido y la Revolución y al llamado del Primer Secretario del Partido y Presidente de la República Miguel Díaz-Canel Bermúdez de fortalecer esas alianzas.

En la instalación se trabajará con medicamentos novedosos del CIGB y otros concebidos en diferentes entidades científicas del país, como son los casos del Centro de Investigación y Desarrollo de Medicamentos (Cidem), y el Centro de Bioactivos Químicos (CBQ), de la Universidad Central Marta Abreu.

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Un estudio señala que los anticuerpos de Covid-19 persisten nueve meses después de la infección

  • EFE

Actualizado Lunes, 19 julio 2021

El nivel de anticuerpos de coronavirus continúa siendo elevado incluso pasados nueve meses después de la infección, según un estudio publicado en la revista ‘Nature’.

 

Un estudio realizado en una ciudad italiana, difundido este lunes en Nature, ha mostrado que el nivel de anticuerpos de Covid-19 continúan siendo altos al menos nueve meses después de producirse la infección por SARS-CoV-2, independientemente de si ésta fue o no sintomática.

Investigadores de la universidad de Padua y del Imperial College de Londres sometieron a pruebas de coronavirus a más del 85 % de los 3.000 residentes en esa localidad italiana en febrero y marzo de 2020 y los volvieron a someter a tests de anticuerpos en mayo y noviembre de ese año.

El equipo investigador halló que el 98,8% de las personas infectadas en febrero y marzo mostraron niveles detectables de anticuerpos en noviembre y que no hubo diferencias entre aquellos que habían sufrido síntomas de covid-19 y los que habían sido asintomáticos.

Los niveles de anticuerpos se detectaron empleando tres tests para detectar tipos diferentes de anticuerpos que responden a partes del virus diferentes.

Los resultados arrojaron que aunque todos los tipos de anticuerpos mostraron algún declive entre mayo y noviembre, aunque la tasa de deterioro era diferente según el test.

También hallaron casos de niveles de anticuerpos que aumentaron en algunas personas, sugiriendo una potencial reinfección con el virus, lo que proporciona un impulso al sistema inmunológico.

“No encontramos pruebas de que los niveles de anticuerpos entre las infecciones de sintomáticos y asintomáticos difieran de manera significativa, lo que sugiere que la fuerza de la respuesta inmunológica no depende de los síntomas y la severidad de la infección”, apunta la autora principal del estudio, Ilaria Dorigatti, del Centro para el Análisis Global de Enfermedades Infecciosas y del instituto Abdul Latif Jameel para Analíticas de Emergencia y Enfermedades en el Imperial College.

No obstante, agregó que el estudio muestra que “los niveles de anticuerpos varían, a veces de manera notable, dependiendo del test utilizado”.

“Esto implica que se necesita precaución cuando se comparan estimaciones de los niveles de infección en una población obtenidos en partes del mundo diferentes, con test diferentes en diferentes momentos”, puntualizó.

También observó que “está claro que la pandemia no ha terminado, ni en Italia ni en el extranjero. Para avanzar, es de importancia fundamental continuar administrando primeras y segundas dosis de la vacuna así como reforzar sistemas de vigilancia como los de rastreo de contactos”.

 

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Paul Garner, médico de salud pública que se especializa en enfermedades infecciosas, comparte con Medscape su experiencia como paciente de la COVID-19.

Los pensamientos de enfermarse fueron lo más alejado de la mente del Dr. Garner cuando los síntomas del COVID-19 cambiaron su vida. Garner asumió que probablemente se sentiría enfermo durante unas semanas y luego se recuperaría. Pero ocho semanas después, todavía se sentía como si lo hubieran golpeado con un bate, con dolores y molestias, contracciones musculares, un corazón acelerado y diarrea. “Fue como estar en el infierno”, dijo.

Comenzó a relatar su dolorosa enfermedad de COVID-19 en una serie de publicaciones de blog para British Medical Journal. En una de sus publicaciones, compartió lo mortificado que estaba de haber infectado al personal en su lugar de trabajo durante más de 20 años. “Me imaginaba a sus parientes vulnerables muriendo y nunca perdonándome a mí mismo. Mi mente era un desastre”, escribió.

Garner no podía hacer la mayoría de las cosas que solía disfrutar y redujo sus horas de trabajo en la Escuela de Medicina Tropical de Liverpool en el Reino Unido. En los primeros 6 meses de su enfermedad, luchó con ciclos de sentirse mejor, hacer demasiado y luego volver a desmoronarse.

Encontró la enfermedad difícil de manejar. Lo intentó todo: usar su reloj inteligente para rastrear sus actividades, medir el tiempo que durmió, verificar si los alimentos que comió afectaron el empeoramiento repentino de los síntomas, pero nada funcionó.

La enfermedad cíclica se transformó en semanas de agotamiento cuando Garner ni siquiera podía leer y tenía dificultades para hablar. A los 7 meses, se preguntó si alguna vez se recuperaría. “Pensé que el virus había causado un cambio biomédico en mi cuerpo y paralizó mi metabolismo de alguna manera”, dice. “Me sentí inseguro y temeroso del futuro”.

El cambio se produjo cuando alguien de su red profesional que se había recuperado del síndrome de fatiga crónica le ofreció ayuda. “Aprendí cómo la respuesta al estrés del cerebro y del cuerpo a la infección a veces puede desordenarse”, explica, “y los síntomas que estaba experimentando eran en realidad falsas alarmas de fatiga.

Se dio cuenta de que probablemente no había daños físicos en sus tejidos, por lo que necesitaba dejar de monitorear constantemente sus síntomas, buscar distracciones cuando se sintiera mal y esperar su recuperación y recuperar su vida.

Garner no está solo en su experiencia. Al menos 33 millones de estadounidenses se han infectado con COVID-19 y algunos todavía tienen síntomas más de 4 semanas después, según los CDC.

Un estudio aún en revisión, de medio millón de personas en el Reino Unido donde vive Garner, informa que 1 de cada 20 personas con COVID-19 están lidiando con síntomas persistentes. Aproximadamente el 6% de las personas en el estudio dijo que su recuperación se retrasó por al menos un síntoma que persistió durante 12 semanas o más.

La falta de aire y la fatiga se encuentran entre los problemas más comunes informados después del COVID-19. Incluso las personas que no presentan ningún síntoma cuando se infectan por primera vez pueden sentirse mal después de la enfermedad.

“Estas explicaciones que tenían sentido, junto con un entrenamiento sensible para cambiar mis creencias sobre mi enfermedad, realmente ayudaron”.

En los centros médicos de los Estados Unidos se están abriendo clínicas de rehabilitación para pacientes de COVID-19. Pero, ¿se verán obstaculizados los esfuerzos en este sentido por la falta de una explicación clara de los síntomas que no desaparecen? ¿Y las personas se sentirán ignoradas por un sistema de salud que no está listo para abordar algo que realmente no puede medir?

Experiencias recientes sugieren que este es el caso, según Greg Vanichkachorn, MD, médico de familia y fundador del Programa de rehabilitación de actividades COVID-19 en la Clínica Mayo en Rochester, MN.

“Si hay una verdad universal entre todos los pacientes que he entrevistado, es que a menudo se los deja de lado, se los encasilla o, francamente, se los abandona”, dice.

Algunos expertos creen que los médicos deben evaluar a los pacientes para detectar síntomas de salud mental después de la fase inicial de COVID y ofrecer atención temprana y continua.

“Es importante que reconozcamos que los síntomas son reales, imaginarios o resultado del estrés”, dice Garner. “Y pensar demasiado en la enfermedad y la búsqueda constante de una causa biomédica puede ser perjudicial”.

“El miedo a no recuperarme fue una gran barrera para lidiar con los síntomas. Las conversaciones con otras personas sobre sus síntomas también te recuerdan y pueden reforzar una identidad como una persona enferma, y no ayuda. Simplemente, hay que dejarlo ir. Encuentra cosas buenas en la vida, enfócate en lo positivo. Los pensamientos realmente me ayudaron, pero lleva tiempo y puede haber contratiempos. No es fácil”.

Vea más sobre la experiencia del Dr. Paul Garner en: Long-Haul COVID Brings Long Road to Recovery – Medscape – Jun 30, 2021 (debe registrarse en el sitio web)