Diagnóstico/Tratamiento

Diagnóstico

TB

El diagnostico se basa fundamentalmente en el estudio microbiológico  de las secreciones del árbol respiratorio, obtenidas mediante la expectoración espontánea o inducida, así como por lavado bronquial a través de broncoscopía. Dicho estudio permite primero visualizar  al bacilo tuberculoso mediante una coloración especial de las secreciones y posteriormente lograr su aislamiento en un medio específico de cultivo.

Otras pruebas diagnósticas útiles y más rápidas son las que permiten amplificar los ácidos nucleicos del Mycobacterium tuberculosis presentes en las muestras a estudiar mediante tecnología de PCR. También existen estudios serológicos para la identificación de antígenos o anticuerpos en el suero del paciente. No ha dejado de ser útil en el estudio de casos de tuberculosis y en el de control de los contactos, la realización de la prueba intradérmica de tuberculina mediante la técnica de Mantoux.

Los estudios de imagen del tórax, tanto los convencionales como la Tomografía Axial Computarizada brindan información médica necesaria para el diagnóstico y manejo posterior de estos enfermos.

Tratamiento

Una vez que se realiza el diagnóstico debe iniciarse de manera inmediata el tratamiento, lo cual permite lograr más rápido la mejoría y curación del paciente y evitar formas graves y extensas de la enfermedad, además de  prevenir su propagación en la comunidad. El tratamiento debe recibirse en el consultorio del médico de la familia, supervisado por el personal sanitario hasta su terminación y no debe ser interrumpido para evitar la  aparición de resistencia a los medicamentos.

Consta de dos fases: una primera de 60 dosis diarias de Rifampicina, Isoniacida, Etambutol y Pirazinamida y una segunda  de 48 dosis, suministradas tres veces por semana de Rifampicina e Isoniacida.