La cifra en nuestro país se establece en torno a los 400.000, mientras que en China, con 112 millones, constituye una emergencia de salud pública.
La prevalencia de infección por el virus de la hepatitis B (VHB) en nuestro país se sitúa en torno al 1,5-2% de la población, por lo que la cifra total de infectados se establece entre los 600.000 y los 800.000, si bien, como explicó el Dr. Ricardo Montero, hepatólogo del Hospital de la Princesa de Madrid, “la cifra puede haber aumentado en los últimos años como consecuencia de la inmigración procedente de países donde no se han implementado los programas de vacunación frente al virus”.
Por su parte, la cifra de infectados crónicos, esto es, de pacientes en los que el ADN viral es activo y el virus se está replicando –condición que conlleva al ulterior desarrollo de fibrosis hepática, cirrosis y cáncer de hígado (el 80% de hepatocarcinomas son consecuencia de la infección por VHB)–, se establece en torno a 400.000, de los que únicamente un 20% se encuentra sometido a tratamiento. Y es que como recordó el Dr. Montero, “la infección por VHB sigue siendo básicamente una enfermedad de transmisión sexual, por lo que sigue habiendo un estigma entre los afectados que condiciona no sólo su infratratamiento, sino incluso un notable infradiagnóstico”. Por último, el número de pacientes coinfectados por el VHB y el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) en España es cercano a los 80.000, por lo que, como concluyó el Dr. Montero, “no resulta demasiado elevada”.
Región Asia-Pacífico
En el caso de la región conformada por Europa, Oriente Próximo y norte de África, la prevalencia varía entre el 0,5% y el 8%, arrojando una cifra total de 10 millones de infectados crónicos por VHB, de los que tan sólo un 10-12% se encuentra en tratamiento. El resultado, en palabras del Dr. Patrick Marcellin, director de la Unidad de Investigación de Hepatitis Viral del Hospital de Beaujon (Francia), “no es sólo una elevadísima carga económica, sino sobre todo humana: cada año fallecen cerca de 36.000 personas a consecuencia de esta enfermedad”.
La situación resulta crítica en la región Asia-Pacífico, en la que se localiza el 75% de los cerca de 400 millones de infectados crónicos por el VHB de todo el mundo. Más aún en China, donde como explicó el Prof. Ching-Lung Lai, director de la División de Hepatología del Hospital Queen Mary de Hong Kong, en el marco del Congreso Anual de la Asociación Asia-Pacífico para el Estudio del Hígado que se está celebrando en Hong Kong, “se estima que 700 millones de personas han estado en contacto con el virus y hay más de 112 millones de infectados crónicos. Y según los datos recopilados en 2007 sólo un 0,8% recibe tratamiento con medicamentos occidentales”.
En este contexto, debe tenerse en cuenta que el 30-50% de las infecciones por VHB se transmiten verticalmente durante el parto y que, en conjunto, hasta un 80% de las infecciones son contraídas por niños con edades inferiores a los 10 años. De ahí la importancia de los programas de vacunación pediátrica universal frente al virus, más aún cuando se observa que el 25% de los adultos que cronificaron la enfermedad en la niñez morirá por cirrosis o cáncer de hígado. Como indicó el Prof. Tsing-Tsung Chang, del Departamento de Medicina Interna del Hospital Universitario Cheng Kung de Taipei (Taiwan), “en Taiwan iniciamos la vacunación a finales de siglo pasado y hoy podemos afirmar que ningún niño ni adolescente en nuestro país está infectado por el VHB”.
