Mejora de la supervivencia del cáncer renal y de hígado con inhibidores de la angiogénesis tumoral

El diagnóstico precoz de la enfermedad continúa resultando fundamental para posibilitar la curación de los pacientes.

De manera tradicional, las opciones de tratamiento en las fases avanzadas de cáncer de células renales (RCC) y de cáncer de células hepáticas (HCC) –dos de los procesos oncológicos más comunes y letales en el seno de la UE, sumando entre ambos en torno a los 40.000 muertes anuales–, han sido ciertamente limitadas. Una situación que, sin embargo, ha cambiado significativamente en los últimos años con la llegada de las nuevas terapias dirigidas a la inhibición de la angiogénesis tumoral. Es el caso de la administración de sorafenib (Nexavar®, Bayer Schering Pharma), primer y único agente que ha demostrado un beneficio significativo en la supervivencia en ambos tipos de cáncer, todo ello además con un muy buen perfil de tolerabilidad.

En este contexto, y bajo el título “¿Cuál es el sentido de la vida? Las terapias dirigidas mejoran los resultados de los pacientes en el tratamiento del cáncer”, se ha celebrado recientemente en Berlín (Alemania) una conferencia con expertos en cáncer de células renales y de células hepáticas para analizar y discutir acerca de las estrategias diseñadas para mejorar los resultados en ambos grupos de pacientes.

Cáncer hepático
En palabras del Dr. Massimo Colombo, del IRCCS-Ospedale Maggiore Policlinico Mangiagalli y Regina Elena de la Universidad de Milán (Italia), “la incidencia del HCC en Europa es cada vez mayor, impulsada en parte por la epidemia del virus de la hepatitis B (VHB) en los últimos decenios. Además, los niveles crecientes de obesidad y diabetes también incrementan el riesgo de este tipo de cáncer, por lo que se espera que su incidencia siga aumentando en el futuro”.

Un gran número de casos son diagnosticados cuando el HCC se encuentra en fases avanzadas, un factor muy a tener en cuenta dado que las opciones de tratamiento, estrechamente ligadas al estadio de la enfermedad, son fundamentales para mejorar la supervivencia de estos pacientes. Así, como recordó el Dr. Colombo, “está demostrado que la vigilancia regular de los pacientes en situación de cirrosis hepática debida bien a la infección por el VHB o el virus de la hepatitis C (VHC), bien por el abuso del alcohol, resulta determinante. Los esfuerzos continuados para mejorar esta vigilancia y la concienciación de la sociedad son importantes para permitir el diagnóstico precoz del HCC, teniendo en cuenta que existe tratamiento para prolongar la supervivencia de los pacientes”.

Factores de riesgo
Los tumores primarios hepáticos se asientan fundamentalmente sobre la cirrosis hepática, una condición cuyos factores de riesgo son compartidos por una parte importante de la población. Por ello, y dado el desconocimiento de la ciudadanía sobre la presentación de los referidos factores, únicamente los programas de screening posibilitan que los tumores puedan ser detectados en los estadios en los que son ampliamente curables.

En opinión del Dr. Bruno Sangro, de la Unidad de Hepatología de la Clínica Universitaria de Navarra, “la conclusión es que hay que hacer algo para que los pacientes que están en riesgo de contraer HCC conozcan ese riesgo y sean sometidos a monitorización. Y es que seguimos diagnosticando la enfermedad en etapas en las que no hay nada eficaz en términos de cura. Todo ello a pesar de que sorafenib ha demostrado de manera concluyente y sin ninguna duda que es capaz de mejorar la supervivencia en una proporción muy importante, de hasta el 40%. Un dato que resulta muy importante dado que podemos ofertar a los pacientes un aumento de la esperanza de vida, que es en definitiva lo que quieren”.

Cáncer renal
Por lo que hace referencia al RCC, el número de productos es superior, así como la experiencia, lo que supone un cambio significativo frente a las alternativas anteriores, mucho menos eficaces y notablemente más tóxicas. A este respecto, recuerda el Dr. Sangro, “ahora tenemos sorafenib, el fármaco sobre el que hay que construir los tratamientos que consigan curar a más personas. Vamos a diseñar combinaciones de fármacos en base a lo que ya tenemos que sean aún más eficaces. Y aunque sabemos que tienen una actividad en fases avanzadas, si los aplicamos en estadios más precoces, al igual que ocurre en el cáncer de mama, probablemente logren curar a un mayor porcentaje de pacientes”.

Acerca de Dra. Mirtha

Doctora en Ciencias Médicas. Especialista de II Grado en Gastroenterología. Profesora Auxiliar.
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