El logro de un hígado descelularizado busca el próximo paso: recelularizarlo

Uno de los objetivos de la medicina regenerativa es sustituir un órgano dañado por otro restituido con células del propio paciente para evitar rechazos. Se están dando los primeros pasos para la creación de órganos bioartificiales, aunque Pilar Martín Duque, contratada por la Agencia Aragonesa para la Investigación y el Desarrollo (Araid), insiste en que estos experimentos son “muy muy preliminares” y en que “todavía queda mucho camino por recorrer”.

De hecho, aún no hay nada publicado en hígado al respecto. La cuenta atrás, no obstante, ya ha comenzado y lo ha hecho en los laboratorios del Hospital Miguel Servet, de Zaragoza, donde Martín Duque y el ingeniero Carlos Sáez Guillén han obtenido los primeros hígados descelularizados.

El proceso es el siguiente. Se coge el hígado de una rata, se le cosen los poros y se fija en un biorreactor, una cámara fría que bombea con frecuencia programable una solución de jabones que baña el hígado por fuera y por dentro. Dicha solución va expulsando las células del hígado, hasta que éste queda vacío, descelularizado, pero con todos sus vasos sanguíneos intactos. Queda tan solo, al cabo de una semana, una matriz proteica.

¿Para qué se lleva a cabo todo este proceso? Para perfeccionar una técnica que, en el futuro, podrá salvar vidas humanas: “El fin último es recelularizar un hígado donado, llenarlo de células de la persona a la que se le quiere trasplantar”, explica Martín Duque, la primera en conseguir en España un hígado descelularizado.

El biorreactor se encuentra en una sala a cuatro grados de temperatura en la que el hígado de modelos de rata queda tratado. En vasos de precipitado los investigadores cuentan ya con este tipo de órganos ya sin células, que bajo la luz del microscopio se asemejan a pequeños jirones de tela blanca, algo transparentes y surcados por miles de hebras más oscuras, que son los vasos sanguíneos: “En un año hemos descelularizado unos treinta, diez de ellos en perfectas condiciones”, indica el ingeniero, que apunta que el trabajo que están llevando a cabo en la actualidad “se relaciona con estudiar qué jabones y en qué concentración son los mejores para este proceso”.

Posteriormente habría que recelularizar esos órganos. Para ello hace falta otro biorreactor que está aún en fase de diseño: “Se trataría de esterilizar el hígado descelularizado, meterlo en ese nuevo biorreactor tipo incubadora e inyectarle las células previamente extraídas del paciente”, añade Martín Duque, experta en biotecnología, que explica que “en cuatro días tienes un hígado que debería ser trasplantable”.

Para planificar los trasplantes, Pilar Martín tiene planeado recibir a un grupo de cirujanos. Uno de los puntos fundamentales de esta investigación es que el equipo ha de ser multidisciplinar, una característica que la investigadora ha ido aprendiendo a lo largo de su carrera. Antes de ser contratada por Araid, estuvo ligada a otro contrato Ramón y Cajal en la Universidad Francisco Vitoria, de Madrid; posteriormente se formó en descelularización y recelularización de órganos en la Universidad Wake Forest, de Carolina del Norte, “cuando aún nadie hacía esto en España”, recuerda.

Según explica, Estados Unidos va en cabeza en estas investigaciones “pero no podrán hacer solos los trasplantes, porque no tienen cirujanos”, advierte Martín Duque. España, sin embargo, está en el polo opuesto, por ser el país número uno en este ámbito. Martín Duque continúa formando a su equipo, que ya colabora con grupos consolidados de biotecnología de dentro y fuera de Aragón, como el de Manuel Doblaré, conscientes de que esta investigación “sólo está en fase preclínica”.

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El pez sapo podría ser modelo de estudio de hepatopatías

El pez sapo podría convertirse en un valioso modelo para estudios sobre islotes y sus interacciones, así como en las futuras investigaciones experimentales de la reproducción artificial, las enfermedades hepáticas y pancreáticas y otras patologías, incluidas las cardiacas. Así lo ha demostrado un grupo de investigadores, entre ellos del CSIC, que ha estudiado este tipo de peces, que en la península Ibérica se ubican en la Bahía de Cádiz y el Algarve portugués.

Un trabajo describe por primera vez las características histológicas e inmunohistoquímicas del páncreas endocrino del pez sapo (Halobatrachus didactylus), apuntando que podría ser un modelo experimental idóneo de investigaciones básicas y aplicadas en enfermedades hepático-pacreáticas.

El estudio, que se publicará en los próximos meses en la revista Acta Histochemica y que ya está disponible en su edición electrónica, ha sido realizado por investigadores del Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía (CSIC), la Universidad de Cádiz y el Instituto de Investigaciones Científicas, de la Universidad de Oriente, en isla Margarita (Venezuela).

Los científicos han hallado hasta cuatro tipos celulares en el denominado cuerpo de Brockman: el glucagón (células 7), la insulina (células 8), la somatostatina (célula delta) y el polipéptido pancreático (células F). Las células 8 o secretoras de insulina fueron el tipo predominante y se encuentran en el núcleo central. “Macroscópicamente, el cuerpo de Brockman es perceptible como un nódulo blanco lechoso. Su tamaño, ubicación y facilidad de extracción sugieren que este modelo es interesante desde una perspectiva bioquímica o para realizar estudios de fisiología del páncreas”, apunta en las conclusiones del estudio la autora principal, Carmen Sarasquete, investigadora del CSIC.

Desde una perspectiva fisiológica, frente al único riñón de la mayoría de los peces, el pez sapo presenta un par de órganos excretores y hematopoyéticos. Asimismo, el aparato reproductor de los machos consta de dos testículos y una glándula accesoria que podría asemejarse a la próstata de mamíferos. Además, también ofrece posibilidades para el estudio de cardiopatías: su electrocardiograma tiene similitudes con el humano, siendo posible inducir arritmias e infartos y recuperaciones cardiacas.

Fuente: Diario Médico

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Hallan nuevos indicadores del riesgo de cáncer gástrico

Un proyecto coordinado por investigadores del ICO-Idibell ha identificado nuevos factores que alertan de un elevado riesgo de cáncer gástrico; en concreto, aumenta las probabilidades estar infectado por una variante de Helicobacter pylori y presentar una lesión gástrica preneoplásica.

Un proyecto coordinado por investigadores del ICO-Idibell ha identificado nuevos factores que alertan de un elevado riesgo de cáncer gástrico; en concreto, aumenta las probabilidades estar infectado por una variante de Helicobacter pylori y presentar una lesión gástrica preneoplásica.

Un estudio prospectivo en una población de alto riesgo de España, en el que han participado patólogos y gastroenterólogos coordinados por la Unidad de Nutrición, Ambiente y Cáncer del Instituto Catalán de Oncología (ICO-Idibell), ha hallado nuevos factores de riesgo de cáncer gástrico, que han dado origen a una escala del riesgo. Los resultados se publican en dos estudios: uno en International Journal of Cancer, y otro en American Journal of Gastroenterology.

Los tumores gástricos son la segunda causa de muerte por cáncer en todo el mundo. En España es el quinto cáncer más frecuente -8.200 casos nuevos al año- y el cuarto que provoca más fallecimientos.

El proceso de aparición de un cáncer gástrico es bastante lento, pues puede durar más de veinte años. Suele iniciarse con una infección por Helicobacter pylori que produce una lesión, que con el tiempo puede evolucionar y convertirse, en menos del 2 por ciento de los casos de infectados por la bacteria, en un cáncer.

“Uno de los retos es hallar marcadores que indiquen quién forma parte de este 2 por ciento”, explica Carlos Alberto González Svatetz, jefe de la Unidad de Nutrición, Ambiente y Cáncer del ICO y responsable de los estudios.

La supervivencia de este tipo de cáncer a los 5 años no supera el 23 por ciento; un diagnóstico precoz, cuando la lesión no es maligna, mejoraría mucho el pronóstico. No obstante, no existen guías clínicas sobre cómo actuar cuando llega un paciente con molestias gástricas y presenta infección por H. pylori y lesión precursora de cáncer gástrico. ¿Hay que hacer visitas y endoscopias regularmente? ¿A qué pacientes? ¿Cada cuánto? ¿Pruebas adicionales? “Estudios como estos permiten hacer una escala de riesgo y determinar quiénes deben someterse a un control más exhaustivo”, concluye González Svatetz.

En el primer estudio, en International Journal of Cancer, se hizo un seguimiento de más de 600 personas del Hospital de Soria que acudieron al centro con problemas digestivos, en los que se detectó la presencia de H. pylori y una lesión gástrica muy inicial. Se hizo un seguimiento de más de doce años. Los pacientes con metaplasia intestinal de tipo incumplido tienen mucho más riesgo de desarrollar la enfermedad, hasta doce veces más, que los que tenían otro tipo de lesión.

En el segundo estudio, en American Journal of Gastroenterology, analizaron diferentes variantes de la bacteria, para determinar si algunas cepas son más virulentas que otras. Se estudiaron dos genotipos, cagA y vaca, en unas 300 personas con problemas gástricos. Los resultados indican que los infectados por H. pylori cagA positivo y con la variante s1/m1 del gen vac1 tienen cinco veces más riesgo de cáncer gástrico que aquéllos con una infección por H. pylori cagA negativo y la variante s2/m2 del gen vac1.

El ICO ha recibido una ayuda de 800.000 euros de la Acción Estratégica en Salud para ampliar estos estudios sobre factores genéticos, epigenéticos, ambientales y de expresión fenotípica, con once hospitales españoles.

Fuente: Diario Médico

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"Se busca una bacteria causal en EII, pero la explicación puede ser su falta"

Fernando Gomollón, vicepresidente del Grupo Español de Trabajo en Crohn y Colitis Ulcerosa (Geteccu), ha explicado a Diario Médico la actualidad en torno a la enfermedad inflamatoria intestinal aprovechando su participación en el congreso europeo ECCO. El microbioma y el concepto de remisión profunda a largo plazo son dos de los temas destacados.

La enfermedad de Crohn es un proceso crónico en el que el objetivo del clínico “trasciende el mero control sintomático en la fase aguda”, según ha explicado Fernando Gomollón, vicepresidente del Grupo Español de Trabajo en Crohn y Colitis Ulcerosa (Geteccu) y jefe de Sección de Enfermedad Inflamatoria Intestinal del Hospital Lozano Blesa, de Zaragoza. El especialista ha sido uno de los representantes españoles en el congreso internacional de la Organización Europea de Crohn y Colitis Ulcerosa (ECCO), celebrado hace unos días en Dublín, Irlanda.

Entre los temas abordados destaca un concepto novedoso que empieza a hacerse un hueco en el ámbito de la enfermedad de Crohn: la curación o inducción a la remisión profunda de la enfermedad de manera prolongada. En este sentido, Gomollón ha recordado a Diario Médico que “el objetivo debe incluir no sólo el control de los síntomas, sino también evitar el daño y la progresión en las lesiones a largo plazo”. En su opinión, este ambicioso objetivo sólo podrá alcanzarse “si conseguimos una remisión completa de los síntomas y signos de enfermedad a medio y largo plazo”.

Infliximab y adalimumab
La renovación del arsenal farmacológico es una de las buenas noticias de los últimos años: “Los fármacos biológicos, y particularmente infliximab y adalimumab, están ayudando a que este objetivo sea ya una realidad en un grupo muy significativo de pacientes, aunque todavía tenemos que aprender a manejarlos mejor”. El camino se dirige a optimizar su tratamiento mediante una mejor selección de los afectados que requieren terapia, del momento más adecuado para valerse del fármaco y de una mayor flexibilidad en su uso a largo plazo.

En cuanto a los nuevos marcadores de enfermedad, Gomollón apunta que “los avances son percibidos como muy rápidos por el científico atento y como muy lentos por el paciente impaciente por notar de inmediato los cambios a través de una mejoría de su situación”. El conocimiento en genética, biología y técnicas diagnósticas avanza a gran velocidad, pero “las herramientas destinadas a una aplicación directa en la clínica diaria cambian más despacio”.

A pesar de ello, se están validando nuevos índices clínicos y biológicos para valorar el daño que produce la enfermedad: “Por ejemplo, se está tratando de sistematizar la información que proporciona la endoscopia. Además, las técnicas basadas en resonancia magnética mejorarán hasta proporcionar al clínico datos más valiosos para la planificación del tratamiento”. En este caso, Gomollón destaca la aportación española, “personificada en Jordi Rimola y Julián Panés como líderes de un grupo de trabajo del Hospital Clínico de Barcelona”.

Variabilidad genética
Otro de los ámbitos más en boga son las novedades en el estudio y comportamiento del microbioma. Gomollón valora que “poco a poco vamos comprendiendo una realidad biológica indiscutible: es el ser humano el que vive en un mundo de bacterias y no al revés”. El especialista, filosofando, opina que “el propio concepto de ser humano está en cuestión si observamos que la variabilidad genética de las bacterias que conviven y coevolucionan con el hombre es mucho mayor que la de nuestras células eucariotas”.

Según ha apuntado, la novedad fundamental es que cada vez se acumulan más datos que sugieren que si se daña la biodiversidad del microbioma intestinal, “probablemente el ecosistema más complejo del mundo”, se contribuye significativamente a la aparición de la enfermedad. Gomollón cree que “estamos todavía rascando la superficie del tema. Llevamos décadas buscando un germen causal de la enfermedad inflamatoria intestinal, pero no es imposible que sea precisamente la falta de ellos lo que realmente esté detrás de estas patologías”.

El especialista augura que esta área de estudio progresará mucho en los próximos años; de nuevo, apunta hacia nombres y apellidos que pueden ser determinantes, en este caso el de Francisco Guarner, del Hospital Valle de Hebrón, de Barcelona.

Unir fármacos y cirugía
Con respecto a la relación entre cirugía y farmacología en la enfermedad de Crohn, explica que “el objetivo es conseguir que el paciente tenga una calidad de vida normal al menor coste posible”. Para ello, el clínico dispone de una serie de herramientas entre las que destaca la combinación de tratamientos farmacológicos con la cirugía, una unión que “forma parte de una estrategia global que pretende aplicar a cada paciente y en cada momento el tratamiento más adecuado”.

Ambos abordajes deben ser complementarios, además de no únicos, con la aportación en algunos casos de las técnicas endoscópicas. No se trata de ser más partidario de uno u otro: “Uno de los objetivos de los fármacos es evitar la cirugía, pero a veces ésta es necesaria para evitar un exceso de medicamentos cuando ya no son útiles”.

Estrategia específica para Crohn y cáncer

La relación entre cáncer y enfermedad inflamatoria intestinal ha sido otro de los temas candentes en el congreso ECCO. Geteccu ha aportado al respecto una comunicación oral, presentada por Jorge Gordillo, del Hospital San Pablo, de Barcelona, en representación del Grupo Eneida. Gomollón se refiere a ello y explica que “los procesos que relacionan la inflamación crónica y la oncogénesis representan un área de investigación prioritaria. Desde el punto de vista clínico nuestro objetivo es doble: por una parte, controlar la inflamación lo mejor posible y por otra, establecer programas de vigilancia en grupos de riesgo seleccionados para detectar las lesiones preneoplásicas y tratarlas antes de la aparición del cáncer”. Para el primer objetivo, Geteccu trabaja en la elaboración y difusión de guías que mejoren el tratamiento de los pacientes. Para el segundo, y en coordinación con el Grupo de Oncología de la Asociación Española de Gastroenterología, la sociedad está centrando esfuerzos en contribuir a la prevención del cáncer colorrectal, “considerando a los afectados de Crohn como un grupo de riesgo específico que pide una estrategia diferenciada”.

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El VIH no impide tratar con los nuevos anti-VHC

Un trabajo multicéntrico internacional en fase II sobre pacientes coinfectados avala la seguridad de las nuevas terapias frente al VHC.

La infección por el virus del sida (VIH) no es un obstáculo para recibir los nuevos fármacos contra el virus de la hepatitis C (VHC), según muestra un estudio en fase II, que se presenta en la XVIII Conferencia sobre Retrovirus e Infecciones Oportunistas (CROI), que se celebra esta semana en Boston.

En el trabajo, un multicéntrico internacional, ha participado el grupo de Vicente Soriano, del Servicio de Enfermedades Infecciosas en el Hospital Carlos III, de Madrid. Mark Sulkowski, de la Universidad Johns Hopkins (Baltimore), es el primer autor.

La inminente llegada de los nuevos fármacos frente al VHC ha planteado unos temores sobre el impacto en pacientes infectados por el VIH; la coinfección es bastante frecuente en estos enfermos en nuestro medio, por lo que resulta de vital interés clínico conocer las posibles interacciones farmacológicas entre los nuevos tratamientos contra el VHC y los antirretrovirales, así como la existencia de toxicidades y de resistencias.

Con este objetivo, el estudio ha incluido a 59 pacientes coinfectados; las dos terceras partes recibían tratamiento antirretroviral. Los enfermos se dividieron en dos grupos: a uno se le administró el inhibidor de la proteasa del virus C telaprevir, en combinación con ribavirina e interferón pegilado; el otro grupo recibió ribavirina e interferón pegilado más placebo.

Soriano explica que en principio no se confirma ninguno de los temores (resistencias, interacciones, toxicidad), y en cambio, sí se observa que en la cuarta semana de tratamiento un 70 por ciento del grupo que recibió telaprevir registra una viremia indetectable, mientras que en el otro grupo ningún paciente registró ese nivel.

“En realidad, el efecto es muy parecido al alcanzado con los monoinfectados, lo que nos indica que el VIH no contraindica las nuevas terapias contra el VHC”.El estudio ha observado las interacciones con efavirenz y atazanavir, aunque se conoce, por otros trabajos, que tampoco se producen interacciones con raltegravir. Otro dato a tener en cuenta es que hay que aumentar las dosis de telaprevir en los pacientes tratados con efavirenz, y que se potencia la anemia asociada a la ribavirina, aunque ninguno de los pacientes tuvo que suspender el tratamiento por ese motivo.

Fuente: Diario Médico

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