Identifican 29 nuevos 'locus' asociados a la colitis ulcerosa

Un metanálisis de seis estudios de asociación del genoma completo ha confirmado 18 regiones cromosómicas que se asocian con una mayor susceptibilidad de desarrollar colitis ulcerosa y ha identificado otros 29 locus que no se conocían hasta ahora. Los resultados de este trabajo de investigación se publican hoy en la revista Nature Genetics.

Este estudio realizado por un consorcio internacional, en el que ha participado Julián Panés, del Departamento de Gastroenterología del Hospital Clínico de Barcelona y el Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer (Idibaps), ha analizado los datos de dos cohortes: una independiente, de identificación, en la que se recogen datos de 6.687 pacientes y 19.718 controles; y la otra, de validación, con 9.628 pacientes diferentes a los anteriores y 12.917 controles sanos.

Los resultados han puesto sobre la mesa 29 locus nuevos de riesgo, aumentando el número de los conocidos hasta ahora para esta enfermedad a 47. Además, se han podido identificar algunos genes candidatos, tales como IL1R2, IL8RA-IL8RB, IL7R, IL12B, DAP, PRDM1, JAK2 , IRF5, GNA12 y LSP1, que ofrecen una idea potencialmente importante sobre la patogénesis de la colitis ulcerosa.

Este artículo es la continuación de otro similar que se publicó hace unas semanas también en Nature Genetics y que ofrecía datos sobre las regiones cromosómicas relacionadas con la enfermedad de Cronh, elevando a 71 el número de locus asociados con mayor riesgo de presentar esta patología.

Potenciales dianas
Panés ha explicado a Diario Médico que muchas de las regiones que se han encontrado en este nuevo estudio se caracterizan por marcar receptores de citocinas, en especial los de la vía de señalización de IL23 y IL17, que se postulan como potenciales dianas terapéuticas en este tipo de patologías gastrointestinales.

De hecho, actualmente están en marcha estudios con anticuerpos monoclonales tanto para la enfermedad de Crohn como para la colitis ulcerosa, “y estos datos confirman, desde el punto de vista genético, que vamos en la dirección adecuada”.Las regiones cromosómicas identificadas en este metanálisis también se han asociado con los trastornos de la permeabilidad intestinal y con las vías de señalización intracelular del gen JAK, que se confirma así como potencial diana terapéutica.

El investigador ha adelantado que los resultados preliminares de un estudio que se presentará la próxima primavera en el congreso americano de gastroenterología sugieren que un inhibidor de la vía de señalización de JAK es eficaz para el tratamiento de esta enfermedad gastrointestinal.

Un estudio que publica hoy la revista Nature Genetics, en el que ha participado Julián Panés, del Hospital Clínico de Barcelona, ha puesto sobre la mesa 29 nuevos locus asociados a un mayor riesgo de desarrollar colitis ulcerosa y ha confirmado otros 18 que ya se conocían.

La colitis ulcerosa es una patología poligénica que tiene baja penetrancia, es decir, que el riesgo que confiere cada una de las variaciones genéticas identificadas es muy bajo, por lo que son necesarios grandes estudios que incluyan un número importante de pacientes y controles para poder identificar los perfiles genéticos asociados con mayor susceptibilidad.

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Dos medicamentos experimentales para una forma poco común de cáncer de páncreas se muestran promisorios

Estudios hallan que la supervivencia de pacientes con tumores endocrinos aumentó de cinco a once meses.

Un par de medicamentos inhibidores de tumores aumentaron en más del doble el tiempo de supervivencia sin avance de la enfermedad en pacientes con un tipo poco común de cáncer de páncreas, según dos estudios recientes.

En ensayos de fase tres independientes realizados por científicos franceses y estadounidenses, los medicamentos everolimus y sunitinib prolongaron la supervivencia de los participantes que tenían tumores neuroendocrinos pancreáticos avanzados de cerca de cinco meses a once.

Este tipo de cáncer de páncreas, también conocido como carcinoma de células insulares, representa una proporción menor de ese tipo de malignidades, aunque tiene mejor pronóstico que el adenocarcinoma, la forma más común y más mortal. Menos del veinte por ciento de los pacientes de adenocarcinoma continúan con vida al año después del diagnóstico, según la Sociedad Americana del Cáncer, mientras que los autores del estudio señalaron que la supervivencia media de los pacientes neuroendocrinos es de 27 meses.

Se informó sobre ambos estudios en la edición del 10 de febrero de la New England Journal of Medicine.

“Yo tenía muy buenas expectativas acerca de este estudio”, aseguró el Dr. James Yao, autor líder de investigación sobre el everolimus y subdirector de oncología gastrointestinal del Centro Oncológico M. D. Anderson de la Universidad de Texas. “Ciertamente, esto es lo que estábamos esperando. Yo creo que la magnitud de la diferencia en el tratamiento fue muy buena para nosotros”.

Los nuevos medicamentos, que esperan por la aprobación de la Administración de Alimentos y Drogas de EE. UU. (FDA), actúan inhibiendo factores de crecimiento de tumores pancreáticos neuroendocrinos, el mismo tipo de cáncer por el que Steve Jobs, director general de Apple, recibió tratamiento en 2004.

El estudio sobre everolimus, financiado por Novartis Oncology, fabricante del medicamento, analizó a 410 pacientes de 82 centros de salud de 18 países del mundo. Los pacientes tenían tumores pancreáticos neuroendocrinos metastásicos y se les asignó al azar para recibir 10 mg diarios de everolimus o un placebo.

En el estudio sobre sunitinib, financiado por el Pfizer, hubo 171 participantes también asignados al azar a 37.5 mg diarios del medicamento o a un placebo. Estos pacientes, inscritos en 42 centros de 11 países, también tenían cáncer avanzado.

El punto final primario de cada estudio fue la supervivencia libre de avance, definida como el tiempo desde el comienzo de la investigación hasta la evidencia de avance del cáncer o la muerte por cualquier causa.

“Este no es el tipo habitual de cáncer de páncreas que vemos a diario. Es un tumor poco común, pero definitivamente un tema de atención de la salud”, aseguró el Dr. Bhoomi Mehrotra, jefe de la sección de oncología y del programa de trasplantación de células madre del Centro Médico Judío North Shore-Long Island de New Hyde Park, Nueva York.

“Obviamente, esto es bastante estimulante, sobre todo para los pacientes en los que está avanzando la enfermedad”, aseguró Mehrotra.

Los investigadores citaron consideraciones éticas para permitir que 148 pacientes de placebo cuyos cánceres habían avanzado durante el estudio se cambiaran al medicamento activo. Cerca del 64 por ciento de los pacientes de everolimus experimentaron algún tipo de encogimiento del tumor por el medicamento, frente al 21 por ciento que recibía el placebo.

El desempeño de sunitinib fue impresionante de manera similar y llevó a los investigadores a suspender el estudio de manera prematura luego de notar aumentos radicales en la supervivencia libre de la enfermedad para quienes tomaban el medicamento.

“Ciertamente hay potencial para que los pacientes tomen everolimus por mucho tiempo”, aseguró Yao, y anotó que aún no conoce el costo potencial del medicamento. “Cerca del 34 por ciento de los pacientes continuaban con vida y no habían experimentado avance de la enfermedad luego de 18 meses, frente al 9 por ciento de los pacientes que no recibieron tratamiento. La curva se separó rápidamente”.

Los efectos secundarios, algunos de ellos graves, fueron comunes con ambos medicamentos. Entre ellos estuvieron diarrea, fatiga, anemia y bajos conteos de glóbulos blancos.

Mehrotra cuestionó si los efectos secundarios superarían los beneficios para los pacientes que no tienen otros síntomas o sus cánceres están estables, aunque anotó que los medicamentos podrían ser tomados de manera indefinida si continúan siendo efectivos.

“Sigue siendo una pregunta abierta cuándo se debe iniciar la terapia… y cómo secuenciar las terapias que se avecinan”, dijo. “Debido a que estos pacientes viven varios años, aunque los efectos secundarios eran manejables, el estudio sobre everolimus sí suscita dudas sobre el momento oportuno, la dosis y la duración del tratamiento”.

Tomado de Noticias de Salud, MedlinePlus: http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_108704.html

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Desequilibrio inmunológico en intestinos dispararía la celiaquía

Las personas con altos niveles de un compuesto del sistema inmune llamado interleuquina 15 serían propensas a desarrollar enfermedad celíaca, un desorden digestivo que impide a los pacientes comer alimentos como cereales, pasta y galletas y beber cerveza.

Un grupo de investigadores estadounidenses descubrió que bloquear este compuesto en ratones ayudaba a revertir la condición.

La vitamina A y el ácido retinoico, un subproducto de la vitamina A usado en los tratamientos contra el acné de Retin-A y en el antiguo fármaco de Roche Accutane, exacerbarían el problema, actuando como disparadores de la respuesta inflamatoria, señaló el equipo.

Los resultados, publicados en la revista Nature, sugieren que el desequilibrio de compuestos como la interleuquina 15 que regulan el sistema inmune podría ser una causa subyacente de alergias alimentarias.

“Si hay un desequilibrio en el ambiente intestinal, eso puede explicar cómo puede perderse tolerancia a ciertos productos alimenticios”, dijo la doctora Bana Jabri, del Centro de Investigación de Enfermedades Digestivas de la University of Chicago, quien dirigió el estudio.

“Es la primera vez que se identifica un sendero”, añadió.

La enfermedad celíaca o celiaquía es causada por una respuesta inmune anormal al gluten, una proteína que se encuentra en el trigo, el centeno, la cebada y otros alimentos.

La celiaquía afecta a alrededor del 1 por ciento de la población y puede generar problemas graves como anemia, mala salud ósea, fatiga y pérdida de peso.

Para estudiarla, el equipo primero tuvo que crear la condición en ratones. Los expertos sabían que muchas personas con enfermedad celíaca presentaban altos niveles de interleuquina 15 (IL-15) en sus intestinos.

Cuando el equipo aumentó los niveles de ese compuesto del sistema inmune en los roedores, éstos desarrollaron todos los síntomas iniciales de la enfermedad celíaca. Al agregar ácido retinoico a la mezcla sólo lograron empeorar los síntomas, causando inflamación y daño en los tejidos.

No obstante, cuando bloquearon IL-15, los ratones enfermos revirtieron la condición y fueron capaces de volver a tolerar el gluten.

“Aun no entendemos por qué la interleuquina 15 se desequilibra”, dijo Jabri, quien añadió que contar con ratones que desarrollan la enfermedad le permitirá al equipo estudiar posibles tratamientos.

Los fármacos que bloquean la IL-15 ya se están estudiando en pacientes con artritis reumatoidea, otra enfermedad inflamatoria, y Jabri señaló que cree que serían útiles también en la enfermedad cardíaca.

Tomado de: Noticias de Salud, MedlinePlus: http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_108722.html

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Crece riesgo de sangrado si pólipo se extirpa del lado derecho

Los pólipos en el hemicolon derecho, en especial en el ciego, son un factor de riesgo de sangrado demorado después de una polipectomía, afirma un equipo de Holanda.

Los autores recomiendan utilizar “un umbral bajo para las medidas hemostáticas preventivas” al extirpar los pólipos del lado derecho, según publica en American Journal of Gastroenterology.

El sangrado demorado (varios días después de una polipectomía colonoscópica aparentemente sin complicaciones) es “raro, pero puede ser grave y fatal”, señaló el equipo del doctor K. Tim Buddingh, del Centro Médico de la Universidad de Groninga.

Tres estudios previos habían registrado una tasa de esas hemorragias entre el 0,3 y el 0,6 por ciento. El tamaño (grande) del pólipo es el único factor indiscutible que eleva el riesgo de sufrir un sangrado demorado. Las pruebas sobre la ubicación son más inciertas.

El equipo de Buddingh realizó un estudio caso-control multicéntrico y retrospectivo con 39 pacientes que habían comenzado a sangrar por lo menos una hora después de retirarles el colonoscopio del recto. Por cada paciente, el equipo seleccionó tres participantes que actuaron como “controles” y a los que se les realizó una polipectomía en el mismo hospital y durante el mismo período.

Tras un análisis de variables múltiples, haber tenido un pólipo grande y del lado derecho eran dos factores de riesgo independientes de sufrir hemorragia demorada.

Por cada milímetro más de diámetro del pólipo, el riesgo de tener un sangrado demorado crecía un 13 por ciento, mientras que se cuadruplicaba si el pólipo era del lado derecho.

“Pensábamos que el sangrado demorado ocurriría especialmente después de extraer los pólipos del lado derecho del intestino grueso”, explicó el equipo a Reuters Health. El estudio lo confirmó.

Los pacientes a los que se les extirparon pólipos del ciego fueron un grupo de alto riesgo.

El tipo de pólipo (sésil o pedunculado) no modificó el riesgo de tener un sangrado demorado después de la polipectomía.

“Sorpresivamente”, comenta el equipo, el género femenino surgió como un factor de riesgo independiente de la hemorragia demorada. (El equipo aclara que no corrigió otros factores de riesgo asociados con los pacientes, como la comorbilidad).

“Por lo tanto, el estudio no puede, ni estuvo orientado a, evaluar los factores de riesgo de los pacientes”, escribieron los expertos.

Los autores afirman que es improbable que los anticoagulantes influyeran significativamente en la aparición del sangrado demorado porque apenas unos pocos pacientes con pólipos del lado derecho y del lado izquierdo utilizaban esos medicamentos.

El equipo recomienda que los médicos clínicos sean “extremadamente prudentes y usen libremente las medidas hemostáticas preventivas” al extirpar pólipos del lado derecho, “aun cuando el paciente no sufra sangrado durante la intervención”.

FUENTE: American Journal of Gastroenterology, 2011

Tomado de: Noticias de Salud, MedlinePlus: http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_108475.html

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Perros labradores pueden detectar cáncer de intestino en fase inicial

Los perros pueden detectar el cáncer de intestino mediante el olfato con un gran nivel de precisión aunque la enfermedad se encuentre en su fase inicial, según reveló un estudio publicado en la versión en internet de la Gut (doi:10.1136/gut.2010.218305 ). A juzgar por sus investigaciones, los autores del citado estudio indicaron que existen componentes químicos correspondientes a tipos de cáncer específicos que circulan por el cuerpo humano y que un perro puede oler. Esto abriría, según un equipo de expertos del Departamento de Cirugía de la Universidad de Kyushu, Japón, la posibilidad de desarrollar pruebas para poder detectar la enfermedad antes de que haya podido extenderse a otras partes del organismo.
Para llegar a estos hallazgos, se llevó a cabo un experimento con un perro labrador especialmente adiestrado, que realizó durante varios meses pruebas de olfato entre las que se incluyeron pruebas de aliento y muestras de heces de los participantes. Las muestras pertenecían a 48 personas diagnosticadas con cáncer de intestino y a 258 voluntarios que no sufrían la enfermedad o que habían tenido cáncer en el pasado. Aproximadamente la mitad de las muestras de voluntarios procedían de personas con pólipos de intestino que, aunque benignos, se consideran precursores del cáncer de intestino.
El 6% de las pruebas de aliento y una de cada diez de las muestras de heces de ese grupo procedieron de personas afectadas con otros problemas intestinales, como enfermedades inflamatorias del intestino, úlceras, diverticulitis y apendicitis. Las de cáncer de intestino fueron extraídas de pacientes que padecían varios niveles de la enfermedad, entre los que figuraban las primeras fases.
El perro identificó con éxito cuáles eran cancerosas, y cuáles no, en 33 de 36 pruebas de aliento y en 37 de 38 de las pruebas de heces, con las mayores tasas de detección entre las extraídas de las personas que tenían la enfermedad en su fase inicial. Esto equivale, al 95% de precisión, en general, para las muestras de aliento y al 98% en el caso de las de heces, frente a los resultados obtenidos de las colonoscopías convencionales.
Los expertos indicaron que en el caso de muestras de fumadores o personas con otro tipo de problemas, en los que podría pensarse que esos factores podrían interferir o enmascarar otros olores, no plantearon ningún problema para el perro. El estudio mostró que existen olores específicos discernibles que se desprenden de células cancerosas que circulan por el cuerpo, una teoría respaldada por otras investigaciones que señalan que los perros pueden olfatear cáncer de vejiga, piel, pulmón, mama y ovario.
Los autores admiten que recurrir a perros para detectar cáncer probablemente es poco práctico y caro, aunque añaden que a partir de este hallazgo se podría desarrollar un sensor para detectar componentes específicos.

Tomado de: Al Día, Infomed

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