Fármacos antiácidos aumentan riesgo de complicaciones pulmonares

Algunos fármacos prescritos en grandes cantidades para bloquear la producción de ácidos del estómago se asocian a un aumento de los riesgos de desarrollar complicaciones pulmonares en pacientes hospitalizados.
Bajo la acusación están los medicamentos de la categoría de los inhibidores de la bomba protónica a base de omeprazol o de exomeprazol, mientras no se observó incremento de los riesgos con el uso de fármacos también utilizados contra la producción de ácidos del estómago pero a base de ranitidina.
Datos que aparecen publicado en la revista Journal of the American Medical Association (JAMA) de los médicos norteamericanos y conducido por el Beth Israel Deaconess Medical Center en Boston, Estados Unidos, dirigido por Shoshana Herzig.
Herzig analizó los datos de 64 000 pacientes hospitalizados del 2004 al 2007, en el Centro Médico de Boston. A la mitad de los participantes se les prescribió los fármacos antiácidos cuestionados. En la actualidad en las clínicas de Estados Unidos estos medicamentos son suministrados rutinariamente para evitar riesgos de úlceras gástricas en pacientes sometidos a diversos tratamientos farmacológicos.
El estudio observó en los enfermos que consumían los inhibidores de la bomba protónica un aumento del 30% de riesgos de desarrollar complicaciones pulmonares. Los investigadores sospechan que estos fármacos pueden promover el crecimiento de determinadas bacterias en el sistema respiratorio.
JAMA: http://jama.ama-assn.org/

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Un mayor número de pacientes de cáncer de colon avanzado vive más tiempo.

Un estudio halla logros espectaculares en las tasas de supervivencia tanto a corto como a largo plazo.

En los últimos quince años, la tasa de supervivencia de los pacientes de cáncer colorrectal avanzado se ha incrementado de forma drástica, según muestra una investigación reciente, debido en igual medida a la llegada de medicamentos más poderosos y a intervenciones quirúrgicas más frecuentes.

Mientras que a principios y mediados de los años 90 el paciente medio sobrevivía cerca de 14 meses después del diagnóstico, a finales de los 90 esa cifra inició un rápido ascenso, reveló el estudio. El resultado: La esperanza de vida promedio para un paciente recién diagnosticado se ha duplicado, a unos 30 meses después del diagnóstico.

La esperanza de vida a largo plazo también ha mejorado. Aunque a principios y mediados de los años 90 menos del diez por ciento de los pacientes vivía cinco años después del diagnóstico, un 30 por ciento puede ahora acogerse a esa esperanza de vida.

“Vemos que en los últimos años tanto un mayor uso de nuevas quimioterapias como de cirugías más agresivas para extirpar el cáncer que se ha propagado al hígado han dado origen a incrementos muy significativos en la supervivencia de los pacientes”, afirmó el autor principal del estudio, el Dr. Scott Kopetz, profesor asistente del departamento de oncología médica gastrointestinal del Centro Oncológico M.D. Anderson de la Universidad de Texas. “Y este incremento es de una magnitud raramente vista en el tratamiento del cáncer”, destacó.

Los hallazgos aparecen en la edición del 26 de mayo de la Journal of Clinical Investigation.

El cáncer colorrectal es el cuarto cáncer más común en Estados Unidos, con cerca de 150,000 pacientes diagnosticados tan sólo en 2008, de acuerdo con la American Cancer Society.

En su esfuerzo por medir las tendencias en la supervivencia de los pacientes, los autores revisaron primero los datos de casi 2,500 pacientes de cáncer que sido tratados en el M.D. Anderson o en la Clínica Mayo entre 1990 y 2006.

Durante ese tiempo, la tasa media de supervivencia aumentó, al pasar de casi 14 meses después del diagnóstico entre 1990 y 1997 a cerca de 19 meses entre 1998 y 2003. Para el final del estudio en 2006, esa cifra se había disparado a más de 29 meses.

La tasa media de supervivencia a cinco años también se incrementó, al pasar de poco más del 9 por ciento entre 1990 y 1997 a 13 por ciento entre 1998 y 2000; y luego a 19 por ciento entre 2001 y 2003. Los autores calculan que cerca del 30 por ciento de los pacientes diagnosticados entre 2004 y 2006 vivirán ultimadamente cinco años después del diagnóstico.

Estas tendencias fueron confirmadas por un análisis secundario de los datos del Instituto Nacional del Cáncer de EE. UU. sobre 50,000 pacientes de cáncer de colon metastásico entre 1990 y 2005.

Los investigadores apuntaron que aunque menos del diez por ciento de los pacientes se había sometido a un procedimiento quirúrgico conocido como resección hepática (para afrontar la propagación del cáncer al hígado), la intervención se comenzó a usar con más frecuencia a partir de 2000.

Es posible que en el futuro observemos tasas de supervivencia incluso más impresionantes, sugirió Kopetz, si se animara a un mayor número de pacientes de los que se podrían beneficiar de la cirugía a que se la hagan.

“Nuestros mejores cálculos apuntan a que entre el 20 y 30 por ciento de los pacientes de cáncer de colon metastásico serían elegibles para la cirugía”, apuntó. “Sin embargo, los datos indican que apenas el cinco por ciento de los pacientes se somete actualmente a estas cirugías.

El Dr. Len Lichtenfeld, subdirector médico de la American Cancer Society, dijo que los hallazgos se necesitan interpretar con cautela.

“Ciertamente hemos avanzado en el tratamiento como resultado de la quimioterapia, en comparación con 10, 15 o 30 años atrás”, dijo. “Y también hemos aprendido que hay un grupo de pacientes en lo que podemos impactar de manera positiva con técnicas quirúrgicas, y que con frecuencia consiguen buenos resultados. Y sí, los resultados, en términos de mejores tendencias en la supervivencia, son importantes. Pero la pregunta es, ¿las mejoras en esta tendencia se pueden aplicar a cada centro médico u hospital de EE. UU.?”, destacó.

“La respuesta probablemente sea no”, agregó, “porque las oportunidades de tratamiento y el conocimiento de la técnica varían de un centro a otro, e incluso los tipos de pacientes que atienden son diferentes. Los pacientes del estudio, por ejemplo, acudieron a los dos centros del análisis y buscaron lo mejor en atención médica de alta calidad. Y este tipo de atención no siempre está disponible en todo el país. Así que esto indica lo que es posible alcanzar. Pero debemos tener cuidado de no sacar conclusiones demasiado generalizadas”.

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Una terapia de calor podría ayudar a evitar el cáncer de esófago.

Un estudio halla que los pacientes de esófago de Barrett se benefician de la destrucción de células anormales.

La ablación por radiofrecuencia es un tratamiento eficaz para tratar el esófago de Barrett precanceroso, encuentran los investigadores.

En las personas que tienen esófago de Barrett, el reflujo ácido repetido hace que las células que recubren el esófago sean reemplazadas por células similares a las encontradas en el intestino, de acuerdo con la información de fondo suministrada en un comunicado de prensa. Un pequeño número de las personas que tienen esófago de Barrett desarrollan una forma mortífera de cáncer conocida como adenocarcinoma esofágico.

En el nuevo estudio participaron 127 personas que fueron seleccionadas de manera aleatoria para recibir ablación por radiofrecuencia (ARF), un procedimiento que utiliza calor para destruir las células anormales o una versión “simulada” del procedimiento, para evaluar su efecto sobre la displasia, una etapa más avanzada del esófago de Barrett en la que las células anormales adquieren características precancerosas.

Entre los pacientes que tenían displasia de grado bajo, el 90.5 por ciento de los que recibieron ARF estaban libre de displasia a los doces meses después del tratamiento, en comparación con el 22.7 por ciento de los que estaban en el grupo de terapia simulada. De los que tenían displasia de grado alto, el 81 por ciento había erradicado por completo las células anormales, en comparación con el 19 por ciento de los de la terapia simulada, hallaron los investigadores.

En total, el 77.4 por ciento de los pacientes tratados con ARF habían erradicado por completo las células anormales, en comparación con el 2.3 por ciento del grupo de terapia simulada. El estudio también encontró que el 3.6 por ciento de los del grupo de ARF y el 16.3 por ciento de los del grupo de terapia simulada progresaron hacia la enfermedad, mientras que el 1.2 por ciento de los pacientes que recibieron ARF y el 9.3 por ciento de los pacientes de la terapia simulada desarrollaron adenocarcinoma esofágico.

“Estos resultados muestran que existe una diferencia sustancial entre el tratamiento de ablación por radiofrecuencia y el tratamiento placebo o ‘simulado’. Se trata de un hallazgo muy positivo”, aseguró el investigador principal, el Dr. Nicholas Shaheen, director del Centro de enfermedades esofágicas y deglución de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, en un comunicado de prensa.

El estudio, publicado en la edición del 28 de mayo de la New England Journal of Medicine, recibió fondos de la compañía que fabrica la unidad de ablación por radiofrecuencia utilizada en el estudio.

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Reversión de la fibrosis hepática por VHB con entecavir.

Tras seis años de tratamiento, el 96% de los pacientes experimentó una mejoría en la histología del hígado y el 100% alcanzó una carga viral indetectable.
De acuerdo con las últimas pruebas presentadas en el Congreso Anual de la Asociación Asia-Pacífico para el Estudio del Hígado (APASL), celebrado en Hong Kong, entecavir (Baraclude; Bristol-Myers Squibb) se corresponde con el primer y único tratamiento que ha demostrado poder revertir la fibrosis hepática causada por la infección por el virus de la hepatitis B (VHB).

En palabras el Dr. Patrick Marcellin, director de la Unidad de Investigación de Hepatitis Viral del Hospital de Beaujon (Francia), “el tratamiento con entecavir se asocia con una mejora en la histología del hígado en la semana 48 en un 73% de los pacientes, un efecto que resulta incluso más significativo a largo plazo –6 años–, pues la mejoría tiene lugar en hasta un 96% de los casos”.

Menos fibrosis
Es más; además de la mejoría en la histología hepática, cuantificada por un descenso en la actividad inflamatoria sin empeoramiento de la fibrosis de acuerdo con los parámetros de la escala de Knodell, el 32% de los participantes experimentó una reducción de la acumulación de fibrosis al cabo de 48 semanas de tratamiento con entecavir, porcentaje que transcurridos 6 años se elevó hasta el 88% –reducción de cuanto menos un punto en la escala de Ishak.

Carga viral indetectable
En consecuencia, en palabras del Prof. Tsing-Tsung Chang, del Departamento de Medicina Interna del Hospital Universitario Cheng Kung de Taiwan e investigador principal del ETV-091, estudio del que deriva la evidencia, “el tratamiento prolongado con entecavir parece tener el potencial no sólo de frenar el daño hepático, sino incluso de mejorar la fibrosis, o lo que es lo mismo, reducir la acumulación de tejido cicatricial, causada por la hepatitis B crónica”.

El ensayo clínico ETV-091, llevado a cabo con 57 pacientes sin tratamiento previo con análogos nucleósidos, también ha constatado la elevada eficacia del tratamiento con entecavir en el control de la replicación del VHB. No en vano, los resultados muestran que la totalidad de los participantes presentó una carga viral indetectable (<300 copias/mL) transcurridos 6 años de tratamiento. Una situación, por tanto y como explicó el Dr. Marcellin, “contraria a la que se presenta con lamivudina, análogo nucleósido con un índice de resistencias cercano al 80% a los 5 años y, en definitiva, un riesgo de rebrote de la infección y de ulterior fibrosis, cirrosis y cáncer hepático ciertamente muy elevado”.

Trasplante hepático
El trasplante de hígado constituye la última opción de supervivencia para los pacientes que padecen un fallo hepático o un cáncer de hígado consecuentes con una infección crónica por el VHB. Un trasplante que, sin embargo, no evita la posterior reinfección por el virus –únicamente el tratamiento profiláctico evita que la totalidad de pacientes trasplantados se reinfecte al cabo de 4 o 5 años.

A este respecto, cabe resaltar los resultados alcanzado con entecavir en el tratamiento profiláctico de los pacientes sometidos a trasplante hepático. No en vano, y de acuerdo con el estudio llevado a cabo por investigadores de la Third Affiliated Hospital de la Universidad de Sun Yatsen (China), ninguno de los 38 pacientes tratados con la combinación de entecavir (0,5 mg/día) e inmunoglobulinas antivirales (HBIG) experimentó una reinfección del VHB, resultando por tanto más eficaz que la asociación de lamivudina y HBIG en la prevención de la reinfección por VHB de estos pacientes.

Por tanto, y como concluyó el Dr. Marcellin, “a falta de confirmación de los resultados definitivos, hemos de esperar la aprobación por las agencias reguladoras de la indicación de entecavir en la profilaxis del trasplante hepático”.
Infradiagnosticada e infratratada

La prevalencia de la infección por el VHB en nuestro país se sitúa en torno al 1,5-2% de la población –entre 600.000 y 800.000 casos–, si bien, como explicó el Dr. Ricardo Montero, hepatólogo del Hospital La Princesa de Madrid, “la cifra puede haber aumentado en los últimos años como consecuencia de la inmigración procedente de países donde no se han implementado los programas de vacunación frente al virus”.

Por su parte, la cifra de infectados crónicos, esto es, de pacientes en los que el ADN viral es activo y el virus se está replicando –condición que conlleva al ulterior desarrollo de fibrosis hepática, cirrosis y cáncer de hígado (el 80% de hepatocarcinomas son consecuencia de la infección por VHB)–, se establece en torno a 400.000, de los que únicamente un 20% se encuentra sometido a tratamiento. Y es que como recordó el Dr. Montero, “la infección por VHB sigue siendo básicamente una enfermedad de transmisión sexual, por lo que sigue habiendo un estigma entre los afectados que condiciona no sólo su infratratamiento, sino incluso un notable infradiagnóstico”.

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Afecta a miles de franceses la hepatitis B.

Unas 300 000 personas son infectadas por el virus de la hepatitis B en Francia, y más de la mitad lo ignora, indica la Organización Gala SOS Hepatitis, en la Jornada Mundial de lucha contra la enfermedad.
Este virus 100 veces más contagioso que el causante del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (sida), puede conducir a dolencias graves como la cirrosis o el cáncer del hígado, pese a la existencia de una vacuna, agregan.
Numerosas conferencias, debates y análisis gratuitos se realizarán en varias regiones del país hasta el 23 de mayo para informar a la población sobre la detección, la prevención y los tratamientos para las formas B (VHB) y C (VHC).
La Hepatitis B se trasmite fundamentalmente por el uso de drogas inyectables, las relaciones sexuales sin protección y el contacto con la sangre contaminada. También hay una alta prevalencia en la transmisión de madre a hijo durante el embarazo.
SOS hepatitis afirma además que el padecimiento es responsable cada año de cerca de 1500 muertes anuales.
Por otra parte, la hepatitis C afecta a unos 220 000 franceses y un tercio de ellos lo desconocen, según la asociación.
En la actualidad, la principal vía de transmisión se vincula al uso de drogas inyectables, de jeringuillas y otros instrumentos contaminados como los de confeccionar tatuajes, acupuntura (el 70% de los 5000 nuevos casos detectados cada año). Pero también se añade a la inhalación de cocaína por vía nasal.

Fuente: París, mayo  19/2009 (PL)

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