Rafael Esteban, del Hospital Valle de Hebrón, de Barcelona, ha expuesto datos sobre el beneficio duradero de la terapia oral con nucleos(t)idos frente a la hepatitis B. La utilización de tenofovir o de entecavir en primera línea ha permitido alcanzar carga viral indetectable a casi todos los pacientes con hepatitis crónica B que cumplen bien el tratamiento. A diferencia de la infección por VIH, en la hepatitis B la monoterapia puede ser suficiente. Solo en pacientes que han tomado previamente lamivudina se han reconocido fracasos, casi siempre a entecavir y con selección de resistencias. Afortunadamente, en esos casos el rescate con tenofovir suele ser exitoso.
En cuanto al tratamiento de la hepatitis C, está en un momento álgido, según ha comentado Vicente Soriano. “La irrupción de antivirales orales va a desplazar lo que ha sido hasta ahora el único tratamiento para estos pacientes: el interferón alfa”.
“La terapia con los nuevos inhibidores de la proteasa o de la polimerasa permite obtener tasas de curación superiores al 75 por ciento en los pacientes infectados por el genotipo 1 del virus C. Aunque en un primer momento estos nuevos antivirales se combinan con interferón, ya están en marcha estudios en los que se prescinde de él y se combinan sólo antivirales orales. Los nuevos antivirales se toman por vía oral y son mejor tolerados. El principal inconveniente es la posibilidad de resistencias en los pacientes que fracasan”.
